
La viceministra cubana de Salud, Carilda Peña, explicó que no existen motivos de alarma ante una eventual entrada del hantavirus al país y no descartó esa posibilidad, debido a su largo periodo de incubación.
Las personas pueden portar la enfermedad a su llegada al país, explicó a la prensa. “Por eso insisto en la vigilancia epidemiológica en las fronteras”, subrayó la funcionaria del ministerio cubano de Salud Pública (Minsap)
Hoy las autoridades sanitarias, no sólo de Cuba sino de la región y del mundo entero, están sobre una situación que llama la atención y que constituye, de hecho, un desafío para la salud pública, sobre todo en la región de las Américas.
De ahí la necesidad de mantener controles sanitarios en puertos, aeropuertos y marinas, incluyendo inspecciones a embarcaciones y aeronaves para detectar posibles rastros de roedores, dijo en alusión a los contagios por hantavirus en el crucero MV Hondius, que partió el 1 de abril desde Ushuaia, Argentina, y tenía como destino Cabo Verde, que mantiene en vilo a autoridades sanitarias tanto regionales como globales.
Al explicar que la enfermedad es provocada por “un virus que no es conocido en Cuba”, subrayó que “no hay reportes de que se hayan producido brotes en el país en la historia, pero que en el mundo se conoce: en la región de las Américas en países como Argentina, Chile, también en la región asiática, y en Europa.
Hay varios tipos de hantavirus que tienen como reservorios a los roedores. En estos momentos, en Cuba, “no hay referencia de que existan estos vectores en nuestro país”, subrayó la funcionaria.
Hasta la actualidad, en Cuba existen hay unas “14 especies de roedores; de ellas, tres con una mayor potencialidad para transmitir enfermedades”, pero en ningún caso se trata de un transmisor del hantavirus. “Son otras las enfermedades que se vigilan y que de hecho se estudian”, afirmó.
Cuba atraviesa por una profunda crisis que afecta todos los sectores y el sanitario no está exento, a causa del cerco petrolero que impone el gobierno de Estados Unidos que ha paralizado el país.
De hecho el sector sanitario es uno de los más afectados, que ha tenido que postergar intervenciones quirúrgicas y minimizar la asistencia médica a urgencias, emergencias, pacientes oncológicos, dializados y el programa materno-infantil.
Según las más recientes estadísticas, se han dejado de realizar más de 96 mil cirugías, 11 mil de ellas en niños.
La semana pasada, el Minsap advirtió también sobre un brote de hepatitis que inició en la occidental provincia de Matanzas y que reporta casos en Pinar del Río y en la oriental provincia de Camagüey.
Aunque descartaron la presencia de una epidemia, reconocieron que la situación sanitaria en la isla es muy compleja por la actual crisis energética.
T|PRENSA LATINA

