
Un jurado de Carolina del Norte acusó este martes al exdirector del Buró Federal de Investigaciones (FBI), James Comey, por supuestas amenazas contra el presidente Donald Trump, imputación que se enmarca en un conocido historial de fricciones entre ambos, y sobre la cual el exfuncionario ya había advertido previamente que Trump arremetería nuevamente contra él.
La nueva acusación contra Comey deriva de una publicación que realizó en su cuenta de Instagram el año pasado, donde compartió una fotografía que mostraba conchas marinas dispuestas para formar la frase 8647, acompañada del mensaje: «Curiosa formación de conchas durante mi paseo por la playa».
Los seguidores de Trump interpretaron la publicación como un mensaje político dirigido al republicano, quien es el presidente número 47 de Estados Unidos, combinando el término coloquial «86», que puede significar «eliminar» o «deshacerse de» alguien, según el diccionario Merriam-Webster.
La imputación se enmarca en un conocido historial de confrontación entre Comey y Trump, donde el exdirector ya había advertido que el mandatario probablemente volvería a intentar procesarlo, «Donald Trump probablemente venga por mí otra vez».
El Departamento de Justicia de Estados Unidos (EEUU) declaró que la publicación del funcionario fue considerada «voluntaria» y que amenazó de muerte e infligió daño corporal al presidente, así como la transmisión de una comunicación interestatal con contenido amenazante.
Autoridades estadounidenses aseguraron que Comey recibirá «todas las garantías del debido proceso» y será juzgado por un jurado en el Distrito Este de Carolina del Norte.
La tensión entre ambos data del despido de Comey por Trump en 2017, cuando el republicano lideraba la investigación sobre la llamada «trama rusa» y los supuestos vínculos con la campaña electoral de Trump de 2016.
En septiembre de 2025, Comey fue imputado por declaración falsa al Congreso y obstrucción a un procedimiento legislativo, también en relación con la investigación rusa. Aunque un tribunal federal desestimó ese caso, estos antecedentes ya posicionaban a Comey como un enemigo acérrimo del mandatario estadounidense, justificando su previsión de futuras arremetidas.
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