
Un estudio conjunto del Centro de Investigación y Acción Social y la asociación Fundar reveló que el 42 por ciento de los jóvenes de entre 19 y 24 años que residen en barrios populares del Área Metropolitana de Buenos Aires abandonó el sistema educativo formal. El informe vincula esta situación con la profundización de la crisis socioeconómica en Argentina.
La investigación detalla que la necesidad de generar ingresos económicos es el factor determinante en la interrupción de las trayectorias escolares. Según los datos obtenidos, el 79 por ciento de los encuestados comenzó a trabajar antes de cumplir los 18 años, mientras que un 36 por ciento se insertó en el mercado laboral antes de los 16 años para cubrir gastos personales y familiares.
El estudio también señala un deterioro en la salud mental de la población juvenil, con un 52 por ciento de los consultados manifestando cuadros de ansiedad y un 37 por ciento reportando depresión. Los docentes de las zonas afectadas alertan que la degradación de las condiciones de vida y el entorno de violencia debilitan la percepción de la escuela como una herramienta de progreso social.
Pese al contexto crítico, el informe destaca que el 90 por ciento de quienes abandonaron los estudios manifiesta el deseo de retomar su formación académica para obtener mayor estabilidad laboral. No obstante, directivos escolares advierten sobre el colapso de los equipos de orientación y la dificultad de mantener proyectos educativos vinculados al estudio en un escenario de creciente precariedad.
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