Este domingo la Orquesta Filarmónica Nacional interpretó un repertorio de contraste transatlántico con el concierto “Sonidos de Palenkumbé. Bajo la dirección del maestro invitado, Miguel Pineda Záccara, el evento fue un despliegue de diálogo magistral donde el rigor de la tradición europea se rindió ante el pulso indómito de la música venezolana.

Desde la sala Juan Bautista Plaza de la Biblioteca Nacional el concierto gravitó en torno a la melodia de Palenkumbé, de Paul Desenne. Una obra se erigió como un manifiesto sobre los Palenques y Cumbes, espacios donde los cimarrones forjaron su soberanía y resistencia cultural.

El maestro Záccara, recordó que la música clásica nació para ser compartida “se le tocaba a las cortes y después se les tocaba a la población. Toda la música clásica es música para la población en general” expresó. En la presentación se estrenó además un repertorio del Concierto para Corno y Orquesta, de Miguel Astor.

El programa continuó tejiendo un viaje por diversas latitudes con la icónica obertura de La Gazza Ladra, de Gioachino Rossini hasta las Danzas Folklóricas Rumanas de Béla Bartók, demostrando cómo el alma popular encuentra su máximo esplendor en el formato sinfónico.

Con este encuentro, la Orquesta Filarmónica Nacional demostró que la música es un territorio conquistado por la memoria y el sentimiento, exaltando las raíces e identidad cultural, como un tributo a la libertad musical.

T/MPPC