Actualmente entre las enfermedades más devastadoras se posicionan las neurodegenerativas, donde el olvido, el temblor o la rigidez borran recuerdos y voluntades.

Dos de ellas encabezan esta lucha, como lo es el Alzheimer, asociada a la pérdida progresiva e irreversible de memoria, pensamiento y autonomía y el Parkinson que refleja la muerte de neuronas productoras de dopamina, que genera temblores, lentitud (bradicinesia) e inestabilidad.

En Venezuela el médico Jacinto Vera Vegas, químico orgánico del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), perteneciente al Centro de Química Dr. Gabriel Chuchani, con 35 años de trayectoria lidera un proyecto que podría cambiar el tratamiento de estas dos enfermedades que afectan a millones de personas en el mundo.

La estrategia es clara, inhibir a la célula destructora, con el objetivo dd bloquear temporalmente la acetilcolinesterasa, la enzima que degrada la acetilcolina. Si se logra, el mensajero dura más tiempo en el cerebro, mejorando la comunicación neuronal y, con ella, la memoria, el razonamiento y el control del movimiento.

Lo innovador no es solo la molécula, sino el método, este proyecto de derivados del ácido quinurénico posee un alto potencial farmacológico para combatirlas. Pero, ¿Cómo lo hacen? Con programas computacionales avanzados, realizan simulación de cómo se pegarían sus compuestos (los derivados del ácido quinurénico) a la enzima que destruye la acetilcolina.

Se trata como una analogía de probar llaves en una cerradura virtual, donde solo eligen las llaves que encajen mejor, sean menos tóxicas y tengan menos efectos secundarios. Luego, en el laboratorio, sintetizan (fabrican) esos compuestos ganadores y los prueban en animales.

Vale destacar, que en este trabajo hay tres décadas de colaboración con el Dr. Ajoy Kumar Banerjee, con la convicción de científicos venezolanos que no han dejado de apostar en el país. Vera y su equipo desde el principio estaban empeñados en hacer una versión más potentes de ese escudo natural.

El ácido quinurénico no es solo una molécula, es un símbolo de que, incluso en la adversidad, el ingenio local puede ofrecer esperanzas que llenan de orgullo frente al olvido y el temblor. Gracias a científicos que no dejan de creer y crear en su tierra con materiales hechos aquí con amor, resistencia y resilencia con sello venezolano.

T/UN