
En el marco de la culminación de la Semana Santa 2026, en domingo de Resurrección, el presidente Nicolás Maduro, compartió un emotivo mensaje dirigido a la nación y a los pueblos del mundo, centrado en los valores de la reconciliación, la fe, la esperanza y la superación de las dificultades.
El Jefe de Estado utilizó pasajes bíblicos para reflexionar sobre el presente del país, haciendo un paralelismo entre la pasión de Cristo y la capacidad de resiliencia del pueblo venezolano.
«Esta Semana Santa nos recuerda una verdad muy profunda: no hay resurrección sin pasión. Primero viene la cruz, el dolor y la entrega, pero después viene la vida nueva», expresó el mandatario.
Un llamado a superar la división
El presidente Maduro enfatizó la necesidad de dejar atrás los sentimientos negativos que han afectado la convivencia nacional.
Citando el milagro de la resurrección de Lázaro, instó a los ciudadanos a «quitar la piedra del odio, de la mentira, de la división y del rencor».
Para el Ejecutivo, el significado espiritual de este domingo trasciende lo religioso para convertirse en una hoja de ruta política y social:
Sanar y perdonar: El mandatario subrayó que el proceso de «resucitar» como sociedad implica liberar cargas y reencontrarse.
Unidad nacional: Hizo un llamado directo a buscar el diálogo y la paz entre todos los sectores del país.
Victoria de la verdad: Afirmó que este día simboliza el triunfo de la vida y el amor sobre la muerte y la mentira.
Esperanza y compromiso
El mensaje, que cierra el ciclo de la Semana Mayor, concluyó con una promesa de acompañamiento constante al pueblo venezolano.
El presidente ratificó su compromiso de seguir trabajando por la estabilidad del país, bajo la premisa de que «la esperanza nunca se pierde».
«Que el Señor Resucitado bendiga a Venezuela y a los pueblos del mundo, y nos llene de fe, de amor y de esperanza», finalizó el jefe de Estado, reafirmando su visión de una Venezuela que camina unida hacia el futuro.



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