
Con un pañuelo gigante con la leyenda Memoria, Verdad y Justicia desplegado sobre el balcón de su casa en San José 1111, la expresidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner (CFK), salió a saludar a los cientos de militantes de la agrupación La Cámpora, que se acercaron hasta ese lugar a propósito de la conmemoración por los 50 años del último golpe de Estado en esa nación para instalar una dictadura militar que provocó más de 30 mil fallecidos, desaparecidos y niños secuestrados.
La actividad fue parte del multitudinario despliegue callejero con que la organización decidió homenajear a las víctimas durante esa última dictadura y hacerse eco de la campaña “Cristina Libre”, tras la condena judicial que ha sido denunciada como amañada e ilegal. Otro de los objetivos fue también reivindicar las políticas de reparación histórica impulsadas particularmente por los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, reseñó Pág12.
Como desde hace varios años, La Cámpora decidió concentrarse frente a la exESMA (Escuela de Mecánica de la Armada, centro clandestino de detención, tortura y exterminio más emblemático de la última dictadura militar en Argentina, 1976-1983) y de allí marchar hasta la Plaza de Mayo.
La singularidad de este año fue que se decidió pasar por donde la exmandataria cumple prisión domiciliaria y proscripción política tras ser condenada en la denominada Causa Vialidad.
CFK se asomó varias veces al balcón de su departamento. La primera fue apenas comenzaron a llegar los primeros tramos de la caravana, al cántico de vamos a volver/a volver, vamos a volver. Luego entró y volvió a salir, a la espera de que llegara el grueso de la movilización que avanzó por la Avenida del Libertador durante varias cuadras.
La caravana se dirigió hasta la Plaza de Mayo, para participar del acto principal en el que las organizaciones de derechos humanos se pronunciarán en este nuevo aniversario.
“A 50 años del golpe de Estado cívico-militar, seguimos caminando”, escribió el diputado Máximo Kirchner, hijo de Néstor y Cristina, referente de esa agrupación y encargado de parte de los preparativos en todo el país para la marcha por el Día de la Memoria.
¡Digan dónde están!
Al leer el documento en el escenario emplazado frente a la Casa Rosada, la Madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Elia Espen, remarcó que “nunca nos entregaron sus cuerpos: por eso exigimos ¡que digan dónde están!”.
“El 24 de marzo de 1976 se nacionalizó el plan sistemático para desaparecer y asesinar a miles de militantes y luchadores. Se pusieron en funcionamiento más de 800 centros clandestinos de detención, por donde pasaron miles de compañeras y compañeros. Fueron robados cientos de bebés que nacieron durante el cautiverio de sus madres y que crecieron con su identidad arrebatada”, destacó al hacer un resumen histórico del proceso.
Igualmente, Espen añadió que “la gran mayoría de las y los detenidos-desaparecidos fueron fusilados o murieron como consecuencia de las torturas a las que fueron sometidos; muchos fueron asesinados en los vuelos de la muerte. Nunca nos entregaron sus cuerpos: por eso exigimos ¡que digan dónde están!”, enfatizó.

