
Los ciudadanos italianos han comenzado a acudir a las urnas este domingo para participar en un referéndum constitucional de dos días que definirá el futuro del sistema judicial del país.
La consulta, propuesta por el Gobierno de la primera ministra Giorgia Meloni, busca ratificar una reforma que ha generado un rechazo prácticamente unánime por parte de las formaciones de la oposición y de los principales gremios de la magistratura.
La jornada de votación se extenderá durante todo este domingo hasta las 23:00 hora local, reanudándose el lunes hasta las 15:00 horas, momento en el cual cerrarán los centros y se dará inicio al escrutinio oficial. Un total de 51,4 millones de italianos están llamados a ejercer su derecho al voto, incluyendo a unos cinco millones de residentes en el extranjero que participan mediante correo postal. Cabe destacar que este plebiscito no requiere de un ‘quorum’ mínimo para su validez, por lo que la ley será aprobada con una ventaja simple de votos a favor del «Sí».
Alcance y objetivos de la reforma
Este proyecto representa el eje central de la legislatura de Meloni. Aunque la reforma fue aprobada por el Parlamento el pasado octubre, al tratarse de una modificación constitucional que no alcanzó la mayoría de dos tercios, la legislación italiana exige su validación mediante consulta popular.
El núcleo de la nueva ley establece la separación de las carreras de jueces y fiscales, quienes actualmente operan bajo la denominación común de ‘magistrados’ y pueden alternar entre cargos, una práctica excepcional en el contexto europeo.
Además de esta separación, la propuesta contempla dividir en dos el Consejo Superior de la Magistratura —órgano de autogobierno judicial— e implementar el sorteo como método para la elección de sus miembros. Asimismo, la reforma plantea la creación de una nueva Alta Corte dedicada exclusivamente a funciones disciplinares dentro de la judicatura.
T/EFE

