El maestro del anime japonés Mamoru Hosoda se atrevió a realizar una adaptación muy libre de Hamlet, de William Shakespeare, a través de su nueva película Scarlet. La historia de una joven princesa que, tras el asesinato de su padre, se embarca en una misión de venganza que la llevará a perderse en un mundo oscuro donde cualquier error puede llevarla a desaparecer para siempre.

A través de un mensaje esperanzado y en escenas oníricas y poéticas, los colores de Hosoda vuelven a hipnotizar a los aficionados de este género, que además llevó a la producción a obtener tres nominaciones a los Annie Awards 2026, los premios más importantes de la animación, en las menciones de Mejor Película Independiente, Dirección y Guion.

Scarlett llega a los cines este 27 de febrero, como una princesa medieval que vive feliz con su padre, un buen rey al que su pueblo adora. Hasta que su tío asesina al rey y ocupa su lugar. Entonces Scarlet entrenará en todos los tipos de lucha para poder vengar a su padre. Aunque una conspiración de su tío la dejará gravemente herida y la llevará a Otromundo. «Un lugar donde la vida y la muerte coexisten, y donde pasado y futuro están entrelazados. Si no eres lo suficientemente fuerte, desapareces en la nada», explicó el director.

Pero en ese Otromundo, conocerá a un joven enfermero idealista del presente, Hijiri, que no solo la ayuda a curarse, sino que le muestra la posibilidad de un futuro libre de amargura y rabia. Es un sanador mucho más optimista y feliz que ella, así que, cuando se enfrenta finalmente al asesino de su padre, Scarlet tendrá la que tomar la decisión más difícil ¿Venganza o perdón? 

Scarlet se perfila como una mezcla universal de culturas y épocas, donde se observan espadas medievales que conviven con arquitecturas actuales y con desiertos primigenios. Además de usar códigos de honor feudales se entrelazan con discursos pacifistas propios del siglo XXI. 

T/Agencias