Este viernes el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva dio a conocer su postura diplomática sobre el secuestro del presidente Nicolás Maduro, como un firme recordatorio de los principios de soberanía y autodeterminación que rigen el orden internacional.

Desde la India Lula sostuvo que si existen deudas con la justicia, estas deben saldarse en el territorio donde se originaron los hechos. Al afirmar que «si Nicolás Maduro tiene que ser juzgado, debe ser en Venezuela», con esto el mandatario brasileño pone en tela de juicio la legitimidad de las acciones extraterritoriales de Estados Unidos.

Lula sostiene en la entrevista que, para Brasil, es inaceptable que un jefe de Estado sea capturado por otro país. El presidente brasileño ya dijo el mismo día 3 de enero, horas después del secuestro de Maduro por parte de las fuerzas militares especiales de Estados Unidos, que supone un peligroso precedente.

Para Brasil, esta acción no es solo un asunto legal, sino una señal de alerta sobre la vulnerabilidad de las defensas nacionales frente a las potencias globales, una preocupación que ya ha llevado a la cúpula militar brasileña a revisar sus propias estrategias de seguridad.

Lula espera reunirse con Trump en Washington en marzo, aunque la fecha aún no ha sido confirmada. El brasileño pretende que el republicano retire los aranceles extras que aún mantiene sobre el comercio bilateral.

T/El País