El cierre parcial del Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU. arrancó este sábado sin un plazo claro para su reapertura en el horizonte debido a la falta de acuerdo para aprobar un presupuesto y la división entre republicanos y demócratas sobre mayores controles para los agentes de inmigración, tras la muerte de dos civiles en operaciones realizadas en Mineápolis en enero.

De acuerdo a la propia entidad, el 90% de sus 270.000 empleados están considerados como esenciales y por lo tanto seguirán trabajando.

Sin embargo, si el cierre persiste, estos empleados federales dejarán de recibir pagos después del 18 de febrero, fecha en torno a la cual está programado abonar las nóminas correspondientes a las dos primeras semanas de febrero.

El cierre ocurre luego de que el Senado fracasara el pasado jueves en su intento de aprobar una ley republicana para financiar a Seguridad Nacional hasta septiembre, debido a que de forma unánime los demócratas lo bloquearon al considerar que hacían falta fijar limites a las operaciones del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) y de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP).

La paralización de fondos es de momento indefinida, debido a que el Congreso no tiene aún fecha para volver a celebrar sesiones la semana próxima.

T | EFE