Luego de más de seis años de bloqueo energético, el Gobierno de Estados Unidos levantó formalmente la prohibición de vender diluyentes para crudos pesados a Venezuela.

La autorización fue emitida por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro mediante la Licencia General número 47, permitiendo transacciones con el Estado venezolano y con Petróleos de Venezuela, S.A. (Pdvsa).

La decisión supone la reversión parcial de una de las sanciones más agresivas impuestas desde 2019, diseñada explícitamente para estrangular la principal fuente de ingresos del país.

La prohibición de acceso a diluyentes estadounidenses —insumos técnicos indispensables para procesar el crudo extrapesado de la Faja Petrolífera del Orinoco— fue un factor determinante en la caída histórica de la producción venezolana, que pasó de más de tres millones de barriles diarios a mínimos por debajo de los 500.000, en medio de un cerco financiero, comercial y logístico sin precedentes.

Los diluyentes, como el condensado y determinadas naftas especializadas, no son un lujo técnico sino una condición material básica para la explotación del petróleo venezolano.

T/Telesur