
Un grupo de científicos descubrió que es posible utilizar la arena del planeta Marte y de la Luna, para convertirlas en ladrillos y usarlos en la construcción de edificaciones en el espacio.
El hallazgo se realizó desde la Universidad de Trinity College en Dublín, mediante la unión del regolito (polvo de la superficie) de Marte y la Luna, a través de nanotubos de carbono que harán el trabajo a muy bajas temperaturas.
Uno de los aspectos más positivos de esta forma de construir se encontrará en que el proceso de elaboración de los ladrillos requerirá muy poca energía.
Además, desvelaron que los bloques pueden llegar a tener una fuerza de un máximo de 100 MPa y ser más resistentes incluso que algunos de los tipos de cemento que se usan en la Tierra.
También, indicaron que gozan de características que permiten la conductividad eléctrica.
Los responsables del descubrimiento dicen que esto va a potenciar de manera enorme los planes de colonización tanto de Marte como de la Luna, resolviendo una de las dificultades hasta ahora de este proyecto: el transporte de materiales.

