
Esta semana comenzó la Reunión Anual 2026 del Foro Económico Mundial (FEM) y el operativo ya está en marcha: líderes políticos, CEOs, banqueros, tecnólogos y diplomáticos aterrizaron en los alpes suizos para una edición cargada de tensión y expectativas.
El encuentro se desarrollará hasta el 23 de enero bajo el lema Un espíritu de diálogo, una consigna que suena tan aspiracional como urgente en un mundo cruzado por rivalidades geopolíticas, guerras activas y una economía que no termina de repuntar.
La cita marcará el primer foro sin la conducción de Klaus Schwab, su fundador histórico, quien se retiró en 2025. La transición quedó en manos de Larry Fink (CEO de BlackRock) y André Hoffmann (vicepresidente de Roche), que asumen la copresidencia interina. Sin embargo, la convocatoria no perdió peso: están confirmados cerca de 3.000 participantes de 130 países, entre ellos 64 jefes de Estado y de Gobierno, en lo que ya se considera una de las ediciones más concurridas de la historia del foro.
La agenda
La agenda de este año gira en torno a cinco desafíos centrales. El primero tiene que ver con la cooperación internacional en un mundo marcado por nuevas disputas de poder, bloques enfrentados y diplomacia debilitada. El segundo apunta a destrabar motores de crecimiento económico frente a un comercio global estancado. El pronóstico para 2026 proyecta un alza de apenas 0,9 % en el comercio mundial, mientras que el PBI global podría crecer solo 3,1 % este año.
Otro punto clave será la inversión en capital humano: educación, formación y capacitación para reducir brechas de habilidades laborales. La irrupción de nuevas tecnologías empuja también a discutir cómo desplegar la IA, la biotecnología y las energías limpias sin perder de vista la regulación y los riesgos. El último eje central será el crecimiento económico dentro de los límites del planeta, con foco en la transición climática y la sustentabilidad.
Estos temas serán debatidos en más de 200 paneles públicos, muchos de ellos transmitidos en vivo para una audiencia global. La consigna de fondo será evitar que las oportunidades del desarrollo digital y económico profundicen desigualdades ya existentes.
Según Saadia Zahidi, directora del FEM, el gran reto es lograr que los beneficios de la tecnología y la globalización lleguen a las mayorías y no queden concentrados en unos pocos sectores.
Aunque estos temas están en la agenda, posiblemente se aborde el deseo de EEUU por Groenlandia, entre otros puntos bilaterales entre diversos gobiernos.
¿Quiénes estarán?
Este año, el presidente de EEUU Donald Trump vuelve a Davos con la delegación más grande que su país haya enviado. Viajará con al menos cinco secretarios de su gabinete. Están confirmados también Emmanuel Macron (Francia), Friedrich Merz (Alemania), Ursula von der Leyen (Comisión Europea), Mark Carney (Canadá) y Volodímir Zelenski (Ucrania).
América Latina tendrá a Gustavo Petro (Colombia) y Daniel Noboa (Ecuador), mientras que Oriente Medio estará representado por el presidente de Siria y líderes de Catar, Líbano y Jordania. China enviará una delegación encabezada por He Lifeng, viceprimer ministro.
En paralelo, estarán presentes referentes de organismos internacionales como António Guterres (ONU), Kristalina Georgieva (FMI) y Ajay Banga (Banco Mundial). Del lado empresario, más de 850 CEO de las principales compañías globales asistirán al evento, incluyendo a Satya Nadella (Microsoft), Jensen Huang (Nvidia), Jamie Dimon (JPMorgan Chase) y Ken Griffin (Citadel).
También habrá unos 100 fundadores de unicornios tecnológicos, entre ellos Dario Amodei (Anthropic), Demis Hassabis (Google DeepMind), Arthur Mensch (Mistral AI) y representantes de OpenAI. Incluso petroleras como ExxonMobil, Shell, TotalEnergies, Equinor y ENI volverán a tener presencia, empujadas por el nuevo clima pro-fósiles que impulsa Trump.
Para muchos, esta edición será también un termómetro sobre cómo se reposicionan los sectores productivos frente a los nuevos liderazgos políticos. En especial, se seguirán de cerca los intercambios entre empresas tecnológicas, gobiernos y bancos centrales, en un contexto donde la inteligencia artificial genera entusiasmo e incertidumbre por partes iguales.
T/Forbes Argentina

