Un impactante estudio liderado por la Universidad de Birmingham en Inglaterra, y el Centro de Investigación en Ecología y Aplicaciones Forestales (CREAF) logró desenterrar una cruda realidad sobre la extinción de aves en el planeta.

Desde la llegada de los humanos hace 130 mil años, al menos 610 especies han desaparecido, casi todas por causas humanas. Lo más inquietante es que se estima que en los próximos dos siglos podrían extinguirse otras mil 305 especies, un aumento alarmante que podría duplicar la cifra actual.

El estudio destaca que la extinción de aves no solo implica la pérdida de especies, sino también el colapso de funciones esenciales en los ecosistemas. Las aves desempeñan roles cruciales, como el control de plagas, la polinización y la dispersión de semillas. Con la desaparición de estas especies, se ha perdido ya un 20 por ciento de la diversidad funcional a nivel global, y se prevé un 7 por ciento adicional en las próximas décadas.

Ferran Sayol, investigador del CREAF y coautor del estudio, enfatiza que las especies con funciones únicas en el ecosistema están en mayor riesgo. Un ejemplo notable es el Dodo, cuya extinción dejó un vacío ecológico difícil de llenar. Además, se ha erosionado un 5 por ciento de linajes aviares, lo que equivale a borrar 3 mil millones de años de historia evolutiva en un corto período.

Las islas son particularmente vulnerables, con un 80 por ciento de las extinciones concentradas en estos ecosistemas. Si no se toman medidas urgentes, se estima que hasta mil especies insulares podrían desaparecer para el año 2224.

El estudio subraya la necesidad urgente de mejorar las estrategias de conservación y restauración para proteger tanto a las aves como a sus roles vitales en los ecosistemas. «Comprender el impacto de las extinciones pasadas nos ayudará a calibrar mejor las consecuencias futuras», concluye Tom Matthews, investigador principal del estudio.