El origen del Espíritu de la Navidad en Venezuela esta ligado al solsticio de invierno, se celebra cada 21 de diciembre y fue fusionado con tradiciones cristianas españolas. En el país se popularizó a mediados del siglo XX, convirtiéndose en un ritual de alegría, renovacíon y prosperidad, donde se pide y agradece por el año, y se impone una energía positiva para atraer lo mejor del próximo.

En Venezuela, la costumbre es que, de 9:00 pm a 12:00 am llega a las casas, donde se le abren las puertas y ventanas para que contagie de la alegría y de todo el ambiente navideño. Es aprovechado ese tiempo para agradecer por todo lo vivido y pedir por abundancia, paz y amor.

Esta fecha se conmemora como parte de las festividades navideñas, donde diferentes rituales son usados para decretar nuevas metas. Además de encender velas, el aroma a mandarina y escribir los deseos, existen otras tradiciones.

Primero, hay que limpiar muy bien la casa y abrir las ventanas para que las energías circulen, rociar aceite de mandarina en los marcos de las ventanas y manijas de las puertas. Algunas personas suelen bañarse con sales de baño y esencia de mandarina, y colocar aceite de esta misma fragancia sobre su piel para atraer la prosperidad.

Oro ritual que se hace, es la cena para recibir el Espíritu de la Navidad, que acompaña el menú con postres, dulces y frutas de la temporada. La mesa debe adornarse con cinco velas de colores que representan los dones: la roja se coloca al sur y representa el amor, verde en el norte y simboliza la salud, amarilla en el este y simboliza la prosperidad, azul en el oeste y representa la confianza, la fe, la misericordia y la blanca, que es símbolo de esperanza; esta se coloca al centro de la mesa para la conexión con el Espíritu de la Navidad.

El ritual de bienvenida, para este ritual se requieren velas de color rojo, dorado y violeta, mandarinas, papel y bolígrafo. Se prenden las velas junto a las mandarinas, se escriben los deseos relacionados con fe, esperanza, amor y prosperidad. Algunos creyentes optan relacionar 21 deseos con sus aspiraciones para el próximo año, que suelen estar orientados a la economía, amor, salud, y empleo. A medida que se van cumpliendo los deseos, estos se van quemando del papel.

El Espíritu de la navidad, no se describe como una figura física, sino como una energía de paz, abundancia y prosperidad que desciende para bendecir a los hogares que lo reciben con gratitud cada 21 de diciembre.

T/Agencias