
La dirigencia del transporte federado de Bolivia aseguró que se unirá al paro nacional movilizado a partir de este lunes, como respuesta a la eliminación de la subvención a los combustibles dispuesta por el Gobierno mediante el Decreto Supremo 5503.
La medida, conocida como el “gasolinazo”, fue definida tras una evaluación interna del impacto que tendrá el nuevo esquema de precios en la estructura de costos del sector. Desde Cochabamba, el principal dirigente del transporte federado, Lucio Gómez, informó que la decisión fue asumida por consenso y responde a la preocupación por el incremento en los gastos operativos del transporte urbano, intermunicipal y de carga pesada.
Explicó, que el alza en el precio de la gasolina y el diésel afecta directamente a la sostenibilidad económica del rubro. El decreto, promulgado por el Órgano Ejecutivo, contiene un paquete de medidas económicas impulsadas por el presidente Rodrigo Paz.
Incluye el fin de la subvención a los hidrocarburos como eje central para reducir el déficit fiscal y enfrentar la crisis de abastecimiento. Desde el nivel central del Estado se señaló que la norma también incorpora disposiciones orientadas a mitigar el impacto en sectores productivos y de servicios, como incentivos económicos y la aplicación de arancel cero para la importación de repuestos automotrices, con el objetivo de aliviar los costos de mantenimiento de los vehículos.
Sin embargo, estas medidas no convencieron al transporte federado, que mantiene su rechazo a la eliminación de la subvención y considera insuficientes los mecanismos de compensación anunciados. El sector advirtió que el paro previsto para el lunes podría escalar en intensidad si no se atienden sus demandas.
Pese a la convocatoria a la medida de presión, los dirigentes reiteraron su disposición a participar en espacios de diálogo con el Gobierno, aunque insistieron en que cualquier negociación debe partir de una revisión de fondo del Decreto Supremo 5503 y de sus efectos sobre el transporte a nivel nacional.
T/La razón

