Un análisis de Bloomberg revela que el ambicioso sistema de defensa de Estados Unidos llamado Cúpula de Oro (Golden Dome, en inglés) podría costar más de un billón de dólares, muy por encima de la estimación inicial de 175.000 millones de dólares anunciada por el presidente Donald Trump. La iniciativa, que busca proteger al país de cualquier ataque aéreo extranjero mediante capas de defensa terrestres, aéreas y espaciales, enfrenta desafíos técnicos y presupuestarios sin precedentes.

Hasta ahora, la estrategia de EEUU se apoyaba en disuasión nuclear y algunos interceptores terrestres en Alaska y California. El proyecto pretende ir mucho más allá, con capas de defensa que van desde misiles en órbita hasta sistemas terrestres contra drones.

El corazón de la Cúpula de Oro serían satélites interceptores capaces de destruir misiles en su trayectoria hacia la Tierra, los mismos que tendrían que operar en el espacio, detectando y eliminando amenazas en sus primeras etapas de lanzamiento.

El problema es que tal tecnología todavía no existe. Para cumplir la orden ejecutiva, EE.UU. tendría que diseñar, fabricar y lanzar miles de interceptores y satélites, una tarea que costaría decenas, si no cientos, de miles de millones de dólares y requeriría varios años de desarrollo.

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