
Los chatbots se han convertido en herramientas imprescindibles para el día a día de cientos de miles de personas en todo el mundo. Solo ChatGPT —el bot conversacional más popular— es usado por más de 700 millones de usuarios cada mes, según datos proporcionados por OpenAI (la compañía que lo desarrolla) hace unas semanas, y se espera que esa cifra roce los mil millones de consumidores para antes de que acabe 2025.
Tanto la propuesta de Sam Altman, CEO de OpenAI, como las de otras grandes compañías tecnológicas (Gemini, Meta AI o Copilot, de Google, Meta y Microsoft, respectivamente) son capaces de hacer multitud de cosas para facilitarnos la vida. Si bien comparten funciones comunes, cada una suele tener sus puntos fuertes y débiles. Con el lanzamiento de GPT-5, ChatGPT no solo tiene una mayor “inteligencia” general, sino que razona mejor y destaca en la generación de código, escritura y cuestiones sobre la salud.
La IA ha mejorado tanto que cada vez más gente utiliza los bots conversacionales a modo de “amigos” o consejeros, manteniendo conversaciones más profundas sobre distintos temas. Y es una mala noticia, ya que significa dos cosas: que el ser humano se siente bastante solo y que hace caso de lo que le diga una tecnología que dista mucho de ser perfecta.
Un nuevo estudio publicado en la revista Nature confirma que los chatbots con inteligencia artificial pueden influir en los votantes en las elecciones importantes, así como tener un efecto mayor en las opiniones políticas de las personas que las campañas y la publicidad convencionales. El estudio reveló que las preferencias de los participantes variaron hasta en 15 puntos porcentuales tras conversar con un bot conversacional.
En un artículo relacionado de la revista Science, los investigadores descubrieron por la eficacia de los chatbots en este tema: su capacidad para sintetizar gran cantidad de información de forma conversacional. Al parecer, estas herramientas tienen un gran poder persuasivo, como afirma David Rand, autor de ambos estudios y científico cognitivo de la Universidad de Cornell en Ithaca (Nueva York).

El modus operandi de los bots conversacionales no tiene nada que ver con apelaciones emocionales ni narrativas, sino que consiguen “adentrarse” y cambiar las mentes de los usuarios inundándolos de información. Los estudios demostraron que cuanta más información proporcionaban, más persuasivos eran. No obstante, los autores de los estudios también se dieron cuenta de que cuanto mayor era el volumen de información, más propensos eran a producir declaraciones falsas.
Lisa Argyle, científica social computacional de la Universidad de Purdue en West Lafayette (Indiana), asegura que este descubrimiento puede ser muy peligroso, como ya habíamos imaginado: “En lugar de que la gente esté más informada, se está desinformando cada vez más”, comentó respecto a las conclusiones obtenidas de los estudios.
Los investigadores pidieron a casi 6.000 participantes de tres países (Canadá, Polonia y Estados Unidos) que calificaran sus preferencias por candidatos específicos en las elecciones de liderazgo de su país que tuvieron lugar durante el año pasado, en una escala de 0 a 100. Acto seguido, los investigadores asignaron aleatoriamente a los participantes a una conversación con un chatbot diseñado para apoyar a un político en particular. Después de la conversación, los participantes volvieron a calificar su opinión sobre dicho candidato.

Los resultados hablan por sí solos: En Estados Unidos, cuando el candidato que el chatbot de IA debía promover difería de la preferencia inicial del participante, su valoración se inclinó hacia ese candidato entre dos y cuatro puntos. Los más de 2.300 participantes del país norteamericano se sometieron a la prueba antes de las elecciones de 2024, entre el actual presidente Donald Trump y la exvicepresidenta Kamala Harris.
Curiosamente, el efecto fue mucho más pronunciado en los participantes de Canadá y Polonia, donde sus preferencias hacia los candidatos cambiaron en un promedio de unos diez puntos. Esto tendría una explicación, y es que en Estados Unidos la gente ya tiene muy clara su ideología debido al entorno políticamente polarizado, mientras que en otros países la opinión política no estaría tan marcada.
Los participantes se mostraron más influenciables cuando el bot conversacional presentaba pruebas y hechos. Además, en los tres países, los modelos de IA que apoyaban a candidatos de la derecha política proporcionaron más afirmaciones inexactas que los que apoyaban a candidatos de la izquierda. Rand cree que este hallazgo tiene sentido porque “el modelo está absorbiendo Internet y utilizándolo como fuente de sus afirmaciones”. A su vez, estudios previos sugieren que los usuarios de derechas que utilizan las redes sociales tienden a compartir información más inexacta que los de izquierdas.
T | NatGeo

