El Gobierno de Rusia rechazó los recientes señalamientos provenientes de Occidente, que apuntan a supuestos planes ofensivos contra los miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

La respuesta rusa surge tras las declaraciones emitidas por el canciller federal alemán, Friedrich Merz, quien sugirió una posible expansión de la influencia militar rusa en el espacio postsoviético, informó Telesur.

El pasado martes, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, fue enfático al desestimar las acusaciones de Berlín. En declaraciones a la prensa, Peskov calificó la idea de que Rusia esté preparando un ataque contra la OTAN como una «absoluta estupidez», una negación que busca cerrar el debate generado por el líder alemán.

En este contexto, el vocero instó a la comunidad internacional a recurrir directamente a la fuente primaria de la política exterior y de seguridad rusa, el presidente Vladimir Putin. En este sentido, Peskov subrayó la importancia de atender los discursos oficiales de Moscú en lugar de basarse en conjeturas o declaraciones de terceros que, a su juicio, carecen de fundamento.

El canciller federal alemán, Friedrich Merz, afirmó en declaraciones a un programa televisivo que Rusia supuestamente buscaría imponer su poder en el espacio exsoviético mediante el «uso de la fuerza militar». Incluso planteó la duda sobre si esta supuesta ambición rusa podría extenderse hasta incluir a los países bálticos, miembros ya consolidados de la OTAN.