
Aunque las necesidades de cada persona son distintas, los adultos necesitan dormir entre 7 y 8 horas diarias. Si el tiempo no es suficiente, el bienestar físico y mental puede verse afectado por cansancio, falta de concentración, déficit de atención, bajo rendimiento de actividades laborales o rutinarias, disminución de reflejos, irritabilidad, entre otras.
Privar al cuerpo del descanso necesario va más allá del cansancio; es un factor de riesgo para el sistema inmune. Dormir suficiente es crucial para restaurar la función cerebral, mejorar la toma de decisiones y mantener el equilibrio del sistema inmunológico. Cuando la falta de sueño es frecuente, las consecuencias para las defensas del cuerpo pueden ser graves.
El sueño cumple una función de apoyo inmunitario, que defiende al cuerpo contra infecciones e inflamaciones. Si no se duerme bien, este sistema se desregula, llevando a un estado de inflamación crónica de bajo grado. Esto debilita la capacidad de combatir infecciones y reduce la actividad de las células asesinas naturales que eliminan células tumorales.
Además de estas consecuencias visibles, a largo plazo, dormir poco también aumentar la probabilidad de padecer enfermedades crónicas, como algunas enfermedades del corazón, hipertensión arterial o diabetes de tipo 2, sufrir trastornos mentales como la ansiedad o la depresión, de hecho, se ha visto que el insomnio puede aumentar hasta 5 veces el riesgo de padecer una depresión, contraer infecciones, la falta de sueño puede afectar a tu sistema inmunitario. En este sentido, hay estudios que demuestran que las personas que no duermen suficiente son más propensas a caer enfermas después de estar expuestas a un virus, como el que causa el resfriado común.
T/Agencias

