El supertifón Ragasa tocó tierra este lunes en el norte de Filipinas con vientos por encima de los 265 kilómetros por hora, mientras varios países asiáticos han extremado las medidas de precaución ante su paso, por el que se prevé que cientos de miles de personas sean evacuadas.

La intensidad de la tormenta, que se espera que se desplace en las próximas 72 horas por el Mar de China Meridional, es la mayor registrada en lo que va de año en todo el mundo, según la agencia meteorológica de Japón.

Las autoridades de varios destinos asiáticos, entre ellos Filipinas, Hong Kong, Taiwán, el sur de China y Vietnam, han comenzado a tomar medidas: se han cancelado cientos de vuelos y se prevé evacuar a cientos de miles de personas de sus hogares mientras se mantienen cerradas oficinas y escuelas en las zonas de alto riesgo.

El supertifón de categoría 5 tocó tierra en la provincia de Cagayan, con vientos sostenidos de 215 kilómetros por hora que obligaron al desalojo preventivo de unas 10.000 personas en esa región y en otras zonas céntricas del país, incluida Manila.

Además de la suspensión de clases, más de una decena de vuelos nacionales fueron cancelados debido al riesgo que supone Ragasa, mientras se ha prohibido la navegación en las zonas más vulnerables a este fenómeno meteorológico.

Como el ojo de la tormenta se ubicaba este lunes a unos 300 kilómetros de Taiwán, que comparte el estrecho de Luzón con Cagayan, las autoridades de la isla elevaron sus niveles de alerta en el sur, donde ya se han cancelado una treintena de vuelos y servicios de ferry.

Alerta en Hong Kong y Shenzhen

Mientras el tifón mantiene este lunes su intensidad, se espera que se aproxime la tarde del martes un poco debilitado a Hong Kong y a la ciudad china de Shenzhen, donde las autoridades han adoptado fuertes medidas de precaución.

En Hong Kong, el aeropuerto de Chek Lap Kok -que maneja un promedio diario de 1.100 movimientos de aeronaves y 190.000 pasajeros- canceló al menos 500 vuelos de Cathay Pacific y decenas de rutas de otras aerolíneas debido a las graves perturbaciones que provocará el supertifón en la región.

Entre el martes y el jueves solo se autorizarán despegues y aterrizajes limitados en franjas horarias específicas aprobadas por las autoridades, lo que equivaldrá a una paralización casi total del centro financiero asiático, recoge el rotativo local The Standard.

El paso del tifón pondrá en jaque a la población hongkonesa, de 7,5 millones de habitantes y a las infraestructuras de la urbe, incluyendo las pistas del aeropuerto. Con la paralización, se estima que más de 350.000 viajeros se verán afectados en apenas día y medio.

T/EFE