Natchaieving Méndez

Lo más insólito es que, 159 años después de que Gustave Courbet pintó El origen del mundo, Google sigue muestre versiones recortadas de la obra e incluso Facebook bloquee una cuenta por colgar la imagen.

Ha pasado más de un siglo y la pintura aún enfrenta cierto grado de censura. Ver los genitales femeninos representados como arte un generando reacciones pudorosas en una era que presume haber “avanzado” en el conservadurismo. Aquí cabe preguntarse: ¿qué es lo que realmente incomoda, la crudeza de lo explícito, la transgresión de las normas establecidas o los prejuicios latentes?

La pintura de Courbet demuestra que la trascendencia de una obra no solo reside en el dominio técnico: la magnificencia con la que se plasma la realidad en el lienzo, la belleza que emana de sus formas y el volumen que modelan las sombras como un atributo esencial del arte. Hay que decirlo: las piezas que desafían los convencionalismos no solo desatan polémicas, también quedan grabadas en el imaginario colectivo porque son hitos que marcan la transformación de las visiones del mundo.

Incómodas, provocativas, reflexivas e incluso indignantes, las creaciones que trascienden tienen en común lo controvertida que son. Desafían las convenciones de la moral, la política o la estética de su tiempo. Funcionan como un espejo de las tensiones sociales, que obligan a repensar los límites de lo aceptable. La obra de este pintor francés no ha sido la única que ha roto los cánones de su época, antes muchas habían sido censuradas y cuestionadas por aparecer en épocas cargadas de convencionalismos.

¿Acaso este no es el origen?

Cuando se revisa la biografía del pintor francés Gustave Courbet salta a la vista la explicación de su arte irreverente. La manera de representar su visión del mundo, de forma directa y sin adornos, fue su sello distintivo y ¡vaya que lo logró!

El origen del mundo pasó de un dueño a otro, desde los nazis hasta un psicoanalista y finalmente se hizo pública en 1995, un siglo después. La polémica en torno a esta obra ocurre porque hasta ese momento nunca se había mostrado el sexo femenino en primer plano y como protagonista de una obra.

El origen del mundo, de Gustave Courbet

El rol de la mujer era más conservador y esta pintura mostraba una parte sensual que le era negado a las féminas de mediados de siglo XIX. Sin dudas, Courbet captó la esencia de donde parte la vida surge, sin fachadas ni filtros, tanto así que, en pleno siglo XXI, quienes la espectan en el Museo d’Orsay en París (Francia) pasan de largo o se quedan breves segundos contemplándola.

Pero esta obra no ha sido la única obra polémica y controversial de la historia. Otros pintores y escultores han sacudido los límites del pensamiento convencional, generando censura, controversia y redefiniendo lo que una sociedad considera aceptable en el arte.

Dos siglos antes en los diarios del sacerdote italiano Antonio De’Beatis de 1517 se lee una descripción sobre una obra controvertida para esta época: El jardín de las delicias, de El Bosco. «Había unos paneles en los que se han pintado cosas extrañas. Personas saliendo de una concha, otras que montan aves, hombres y mujeres, blancos y negros, haciendo todo tipo de actividades y poses», refiere el presbítero.

El jardín de las delicias, de
El Bosco

Sin embargo, aunque la visión del sacerdote podría entenderse en el contexto de su época y su condición religiosa, en Chile, hace pocos años, surgió una controversia en torno a la inclusión de esta obra en un libro de tercer año básico. Algunos sectores criticaron a las autoridades educativas, acusándolas de intentar «homosexualizar» a los niños a través de estas referencias. La polémica desencadenó un debate más amplio sobre la manera en que el arte debe ser presentado a los más pequeños.

Las características de esta obra la hacen enigmáticas. El Bosco planteó en esta obra compuestas por tres tablas, su interpretación del placer, el pecado, el castigo, con un ingenio poco convencional de la época. Mientras algunos le consideraron una “herejía” o ataque a los principios morales, otros los perciben como una simple sátira de la realidad.

Provocación artística en el tiempo

Son muchas las obras en la historia del arte que han sido objeto de censura o controversia por desafiar los patrones culturales, morales, religiosos y políticos establecidos de acuerdo a la época. Algunas piezas fueron rechazadas por su contenido explícito, otras por un mensaje disruptivo, profundo o excesivamente simple; sin embargo, la admiración a la valentía de los artistas en romper paradigmas las mantiene en el pensamiento colectivo.

Algunas de estas grandes creaciones son:

La maja desnuda, de Francisco de Goya (1790-1800): Censurada durante la Inquisición española por considerarla obscena debido a la desnudez explícita que contiene. Tanto fue su repercusión que el artista fue investigado por el Tribunal de la Inquisición. El pintor realizó otra versión llamada La maja vestida. La pintura estuvo oculta durante casi un siglo. Se desconoce quién fue la modelo de la obra.

La maja desnuda, Francisco de Goya

La libertad guiando al pueblo, de Eugène Delacroix (1830): Si bien no fue prohibida oficialmente, siempre estuvo envuelta en polémica por su representación de la revolución. De hecho, en 2018, Facebook la censuró por mostrar un seno descubierto, lo que ocasionó críticas sobre las normas de contenido de la red social.

La libertad guiando al pueblo, Eugène Delacroix

Almuerzo sobre la hierba, de Manet (1863): No solamente fue rechazada por el Salón oficial de París, además fue expuesta en el Salón de los Rechazados en París. Para la época fue calificada de inmoral, pues la presencia de una mujer desnuda con hombres vestidos provocó un escándalo en la sociedad francesa.

Almuerzo sobre la hierba, de Édouard Manet

Las señoritas de Avignon, de Pablo Picasso (1907): representa a un grupo de mujeres que trabajaban en un burdel de la calle Avinyó en Barcelona, ya con este nombre se evidencia la polémica que generó. En esta obra el artista rompe con las convenciones artísticas de su época y desafía la representación tradicional de la figura femenina.

Su estilo radical y la representación de mujeres con rasgos inspirados en máscaras africanas, fue fuertemente.

Las señoritas de Avignon, de Pablo Picasso

Fountain, de Marcel Duchamp, (1917): “Inmoral y ajena al arte” fueron los calificativos empleados por la Sociedad de Artistas Independientes de Nueva York que rechazó esta obra considerada uno de los inicios del arte conceptual. Es así como el urinario firmado por el artista, no solo desafió las nociones tradicionales de lo artístico, también marcó un punto de inflexión en la estética y concepción del arte.

Fountain, de Marcel Duchamp

Merde d’Artiste, de Piero Manzoni (1961): En el arte se ha visto de todo y esta obra, sin lugar a dudas, escapa de cualquier predicción de lo que se puede encontrar en el mundo de la expresión. La controversia surge pues esta propuesta consiste en latas supuestamente llenas de excremento del artista, lo cual es una crítica al mercado del arte. Su contenido sigue siendo un misterio, ninguna lata ha sido abierta. Yo, tampoco me atrevería a hacerlo.

Merde d’Artiste, de Piero Manzoni

Rhythm 0, de Marina Abramovic (1974): su concepción ya es disruptiva. La obra se trató de un performance que por su impacto visual se incluye dentro de las artes plásticas. Consistió en que la artista permaneció inmóvil durante seis horas, permitiendo que el público hiciera con ella lo que quisiera.

Para ello colocó sobre una mesa 72 objetos, desde los más inofensivos como plumas y flores, hasta otros muy peligrosos como una pistola con una bala y un cuchillo. Al inicio todos los espectadores fueron cautelosos, pero con el pasar de las horas la situación se volvió tan agresiva que recibió cortadas en su piel y hasta le apuntaron con el arma. La obra reveló cómo el comportamiento humano puede volverse violento cuando no hay consecuencias.

Rhythm 0, de Marina Abramovic

Comedian, de Maurizio Cattelan (2019): Se trata de un plátano pegado a la pared con cinta adhesiva. Esta ¿obra? fue acusada de plagio y generó un debate sobre el valor del arte conceptual. Se vendió por cifras exorbitantes, lo que desató críticas sobre el mercado del arte. Al final, su comprador se comió esta representación del arte conceptual.

Comedian, de Maurizio Cattelan

Io sono, Salvatore Garau (2021): Pero si la obra anterior le pareció insólita, esta le volará la razón. Se trata de una escultura invisible, si, lo leyó bien, es invisible y fue vendida por miles de euros. La obra generó debates sobre la naturaleza del arte y el valor de lo inmaterial.

Io sono, de Salvatore
Garau

La lista es más larga pues, desde su esencia, el arte busca expresar lo que nadie se atreve de una forma que impacte. Es así como la polémica ha acompañado a las obras que desafían convenciones y sacuden sensibilidades. Más allá del escándalo y la censura, estas piezas han demostrado que la transgresión también es un motor del cambio cultural, un reflejo de las tensiones sociales. Al final, la incomodidad que generan es parte de su trascendencia.