
Natchaieving Méndez
“Durante las cinco semanas que pasé en Gaza no vi ni traté a ningún combatiente. Mis pacientes eran niños de seis años con metralla en el corazón y balas en el cerebro, mujeres embarazadas con la pelvis destrozada y el feto partido en dos en el útero”, declaró el cirujano estadounidense Feroze Sidhwa, ante el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el 28 de mayo de 2025.
Seguramente, estas declaraciones generaron la misma indignación e impotencia (esperemos) en esta instancia, como la que un 19 de agosto de 1982 sintieron los integrantes de la Asamblea General de la ONU cuando declararon el 4 de junio como Día Internacional de los Niños Víctimas Inocentes de Agresión. La decisión se tomó como respuesta a la violencia contra los niños palestinos, que había sido denunciada de forma sistemática en esos meses previos.
Lo triste es que un mes después de esta declaratoria, ocurrió la masacre a masacre de Sabra y Chatila, en la que cientos de niños, quizás la cifra se acerca o pasa de los miles, fueron torturados, violados y asesinados por aliados israelíes. 43 años y la violencia contra la infancia en palestina no ha cesado.
Solo entre el 7 de octubre 2023 y septiembre de 2024, más de 16 mil 500 niños palestinos han muerto en Gaza por los ataques israelíes, según los informes de la ONU. De acuerdo con el Ministerio de Salud palestino, de estos números 916 eran menores de un año; 4 mil 365 de uno a cinco años; 6 mil 101 entre seis y 12 años y 5 mil 124 entre 13 y 17 años. ¿Qué peligro puede representar un niño de menos de cinco años o un feto en el vientre materno para que sea exterminado?
No, no me vengan con que son “cosas de la guerra”, normalizando el infanticidio creciente en Gaza. Mientras un gobernante publicaba en su red social una imagen hecha con inteligencia artificial de su sueño de instalar un casino lleno de lujos en territorio ancestralmente palestino, en el mismo lugar alrededor de 30 menores de edad morían al día.
Franja: un cementerio de niños
Al revisar las cifras, no es descabellado pensar que a 43 años de la declaratoria de este día, más de 30 millones de almas quedaron en el recuerdo de sus primeros años. Tal como lo describió el secretario general de la ONU, António Guterres: Gaza se convirtió en “un cementerio de niños”.
Lo más lamentable es que muchos de estos niños no mueren solo por un disparo en la cabeza o el impacto de una metralleta, además fallecen tras no recibir medicamentos o alimentos por el bloqueo que Israel mantiene en territorio palestino.
“Los niños murieron, no porque sus heridas fueran insuperables, sino porque carecíamos de sangre, antibióticos y los suministros más básicos de los que se dispone fácilmente en cualquier gran hospital del mundo”, declaró Sidhwa, quien además refirió que muchos de sus compañeros le manifestaron lo mismo.
El bloque impuesto a partir del 2 de marzo de 2025 por el gobierno de Benjamín Netanyahu a la Franja de Gaza, para el 13 de mayo de este año produjo la muerte por desnutrición a 57 niños. De acuerdo a las estimaciones del Ministerio de Salud de Palestina, si estas circunstancias continúan, alrededor de 71 mil infantes “menores de cinco años sufrirán desnutrición los próximos 11 meses”.
“Los he visto (en) las salas… Un niño de cinco años, y pensé que tenía dos y medio”, expresó Dr. Rik Peeperkorn representante de la Organización Mundial de la Salud en los territorios palestinos ocupados, quien alertaba que el embargo total de la ayuda por parte de Israel les dejó con suministros suficientes para 500 niños con desnutrición aguda.
La agresión psicológica
Una de las consecuencias de las acciones de los adultos, sin dudas, son los daños psicológicos que sus agresiones ocasionan. Una de las revelaciones más devastadoras del médico estadounidense fue el saber que niños de cinco años tenían pensamientos suicidas.
La falta de deseo por la vida de estos pequeños no se debe solo al dolor de sus heridas ni por las atrocidades que en sus cortos años vio, sino por la indefensión e incomprensión de no haber muerto junto a sus familiares y quedar solos en ese caos que parece no tener fin.
“Se preguntan: ¿por qué no morí con mi hermana, mi madre, mi padre?, no por extremismo, sino por un dolor insoportable”, explicó el galeno al referir además que se ha vuelto costumbre que los padres memoricen la vestimenta de sus hijos por si deben identificar sus restos, así reseña la declaración France24.
Esta fecha no es solo una efeméride, es un clamor a que detener el genocidio que ocasiona que cada día aumente el número de niños muertos a causa de una guerra sin sentido. A 43 años de la proclamación del Día Internacional de los Niños Víctimas Inocentes de Agresión, la infancia palestina sigue padeciendo una violencia implacable. No son solo cifras en informes, sino vidas truncadas por el conflicto. La falta de acción global perpetúa su sufrimiento. Gaza no puede seguir siendo un “cementerio de niños”.

