
París, que celebró el año pasado unos exitosos Juegos Olímpicos entre el júbilo y la comprensión de los parisinos, se colgó la noche de este sábado otra medalla histórica este sábado, con el triunfo del PSG en la final de la Champions League, aunque las celebraciones, a pesar del fuerte dispositivo de seguridad desplegado, acabaron con dos fallecidos durante los festejos y más de 550 personas detenidas, 491 en la capital, involucradas en disturbios y enfrentamientos con los agentes.
De ese total, 320 están bajo custodia policial. Hay 192 heridos, 22 de ellos policías y más 46 vehículos incendiados, según el último balance del Ministerio del Interior, aún provisional, informó El País.
Un joven de 17 años falleció en la ciudad de Dax, en el suroeste del país, tras recibir una puñalada en una zona para aficionados tras el partido, aunque aún se desconocen las circunstancias en las que se produjo la agresión.
En Grenoble, cuatro personas fueron atropelladas por un coche en el centro de la ciudad mientras celebraban la victoria del PSG. En París, otra persona falleció en un accidente de moto tras chocar con un vehículo.

Vehículos quemados, intentos de saqueos y cargas con gases lacrimógenos. Son escenas que empañaron las de alegría que vivió la mayoría de aficionados. La mayor parte de los disturbios se produjeron en los Campos Elíseos, tras el encuentro, y cerca del Parque de los Príncipes, el estadio del PSG, donde se habían habilitado pantallas para que los aficionados pudieran seguir la final. Estos se congregaron también en las plazas de la Bastilla y la República.
En la emblemática avenida, en medio de la alegría generalizada, varios individuos saquearon una tienda de ropa, de las pocas que no se habían blindado para evitar saqueos. Solo en este incidente, se detuvo a una treintena de personas. Poco después de que empezase el partido ya se producían las primeras cargas por parte de la policía, que trataba de evitar que la gente entrara en el perímetro del Arco del Triunfo, que se había cerrado al público.

Se habían movilizado 5.400 policías solo en la capital y alrededores. El ministro del Interior, Bruno Retailleau, denunció la presencia de “bárbaros” en los alrededores de los Campos Elíseos. La prefectura de Policía precisó que se trata de un “público que no va a ver el partido, con malas intenciones”. “Los alborotadores buscan incidentes y tratan de enfrentarse a los agentes con proyectiles”, dijo la prefectura.
Se quemaron coches en los alrededores del Parque de los Príncipes y algunos aficionados intentaron cruzar el Periférico, la autopista parisina. “Es insoportable que no se pueda celebrar algo sin temor a la brutalidad de una minoría de personas que no respectan nada”, ha dicho Retailleau. Los bomberos de París pidieron a los ciudadanos que no llamaran, salvo en caso de urgencia. El jugador del PSG Ousman Dembélé llamaba a la calma tras el pitido final: “Festejad la victoria, pero sin destrozar nada”, dijo en televisión.
T/El País

