Natchaieving Méndez

Hace unos días se difundió el alza de 12% en las acciones de la empresa biotecnología danesa Bavarian Nordic, compañía fabricante de la vacuna contra el MPOX, anteriormente llamado Viruela del mono. Este crecimiento significativo en sus ingresos, ocurre justamente cuando el brote en ascenso de la enfermedad llevó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a declarar una emergencia de salud pública.

No es para menos, el MPOX solo en África, especialmente en el Congo, ha reportado en lo que va de año más de 21.300 casos confirmados y 590 muertes en 12 países africanos. Aun más, entre junio y julio, aproximadamente 16 mil casos en más de 75 países se han registrado. Otra alerta para la humanidad aun vulnerable por los efectos devastadores de Covid-19.

Estas circunstancias en las que la vida está en riesgo, paradójicamente son beneficiosas para los encargados de conseguir la cura: a mayor brote de enfermedad, mayores ganancias. Esta realidad pone en tela de juicio los intereses que impulsan esta área y los ubica en el banquillo entre el carácter científico y altruista en pro de la defensa del bienestar humano o en zamuros, mercaderes de la muerte.

Más enfermedad con bolsillos llenos

La relación entre el crecimiento de ingresos de la industria farmacéutica y el surgimiento de nuevas enfermedades es compleja y multifacética. La salud de la población como centro del escenario de discusión, hace que algunas realidades se escapen de la vista por la necesidad de obtener tratamientos innovadores y eficaces contra enfermedades emergentes.

Si bien es cierto que la sociedad global requirió un tratamiento eficaz para combatir la incuantificable mortalidad que produjo el coronavirus Covid-19 en el mundo, también lo son las altas ganancias de las industrias fabricantes de vacunas e insumos para combatir esta enfermedad.

Pfizer, por ejemplo, una de las principales fabricantes de la vacuna contra el Covid-19, en pleno año de pandemia, es decir 2021, lideró el sector con un crecimiento de 68% en sus ingresos. De acuerdo con la página de Amnistía Internacional de España, esta empresa junto con BioNTech habrían obtenido más de 86 mil millones de dólares para finales de 2022, debido a los elevados precios aplicados a las vacunas contra el SARS-CoV-2.

Este mismo organismo, denunció que debido a los altos precios en sus vacunas, la empresa Moderna habría obtenido más de 47 mil millones de dólares a finales de 2022., esto tomando en consideración que para 2022, la compañía no entregó dosis a países de bajos ingresos y facilitó solo 12% a los de ingresos medio-bajos.

Esto solo referente al Covid 19, pues si se estudian otras patologías se puede evidenciar que compañías como AstraZeneca, Sanofi, Bristol Myers Squibb y Bayer también han elevado sus previsiones de beneficios gracias a nuevos medicamentos, que lejos de producir una cura generan una dependencia para una sostenibilidad económica que, precisamente, no es del enfermo.

¿La cura para todos?

Hay que reconocer que la industria farmacéutica es el área que en el mundo más destina recursos en investigación para el desarrollo (I+D). De acuerdo con el informe The Pharmaceutical Industry in Figures 2024, en 2023 este sector invirtió 50 mil millones de euros en I+D en Europa y generó 900 mil empleos directos. Visto así pudiésemos entronizar a esta área y clasificarlos como inmaculados salvadores del planeta. No obstante, cuando se observan en qué proporción los resultados de esas investigaciones llegan a los países, la decepción borra la sonrisa del rostro.

Volviendo con la antiguamente llamada Viruela del mono, el medio digital Fuser News destaca que pese a que la OMS alertó en 2022 los efectos de esta enfermedad que afecta a África por décadas, apenas 10 mil vacunas llegarán a este continente a finales de agosto. ¿Qué hubiese pasado si el máximo organismo mundial hubiese iniciado hace años el proceso para dar acceso a las vacunas a los países pobres que no podían adquirirla?

Y es que la adquisición para combatir el MPOX está fuera del alcance de muchos países, de las dos vacunas disponibles para contrarrestar este mal, el costo de la vacuna de la Bavarian Nordic es de 100 dólares por dosis. No fue casualidad entonces que las primeras vacunas de elaboradas por esta compañía tuviesen como destino Estados Unidos (EE. UU.) en vez que África.

Las dosis de vacuna contra MPOX que llegaron a África fueron por los ensayos clínicos, necesarios para que la OMS diera su aprobación para ser compradas por grupos como Gavis: la Alianza para las Vacunas. En contraste, EE. UU. la inmunización ha llegado a un millón 200 mil personas.

Este tema, sin dudas, da mucha tela que cortar. En la actualidad, cuando factores como el cambio climático, la falta de inversión real de los gobiernos en la salud preventiva, la urbanización indiscriminada, el comportamiento humano y los efectos secundarios de la cura de muchas enfermedades emergentes, pone en jaque la salud de la humanidad.

Este entorno caótico permite las condiciones para que la industria farmacéutica puede prosperar y también beneficiarse de la crisis que estos desafíos de salud representan. No obstante, es innegable la necesidad de que se mantengan los procesos de investigación para preservar la vida. De allí la necesidad imperante de estrechar y aumentar la colaboración entre los sectores de salud pública y la industria para garantizar el bienestar humanidad y que no esté guiada exclusivamente por beneficios económicos.

Finalmente, ante esta realidad, la prevención y educación son cruciales para frenar la aparición de enfermedades y, en consecuencia, reducir la dependencia de soluciones farmacéuticas.