Desde el anuncio de su candidatura para la presidencia de Estados Unidos (EE. UU.), Donald Trump se ha convertido en un tema constante en las noticias. Este fenómeno mediático parece cumplir cada día con un objetivo principal: posicionar a este mandatario como una pieza clave en el engranaje mundial.

En cualquier país pueden ocurrir cambios, vicisitudes, eventos socionaturales o un sinfín de hechos importantes para su población. Sin embargo, cada vez que este magnate pronuncia alguna palabra, el tablero parece estremecerse y toda la atención se centra en su persona y sus acciones.

El proyecto de Trump parece claro: consolidar la idea de que EE. UU. es dueño del ajedrez global y que sin su línea no hay estrategia ni jugada que valga. Desde renombrar espacios internacionales a favor de su ideología hasta extender su poder a otros territorios, estas acciones, en tan solo un mes y pocos días desde su toma de posesión, han convertido al mandatario estadounidense en el pan diario con el que la humanidad se desayuna.

Dinamita en el lenguaje del mandato

Todo lo anterior ha convertido al actual presidente norteamericano en el tema principal de los programas de análisis, opinión, información y entretenimiento, para muestra, este botón. Pero, ¿qué lo hace tan inevitablemente atractivo? y no se trata de su físico. Básicamente, su irreverencia y el desparpajo en sus acciones mantienen al mundo constantemente asombrados, presentándonos una diplomacia propia de un comerciante arrogante.

En una entrevista, el analista político Juan Carlos Monedero describió a Donald Trump como «un gran tendero, un comerciante que vendía inmuebles. Una buena parte de su bravuconería es la propia de quien hace negocios en la calle, a los gritos y agarrándose las entrepiernas».

El lenguaje verbal y no verbal descrito por Monedero, pareciera coincidir con quien no reconocimiento del otro. Esto no es nuevo, desde su primer mandato el discurso ha estado construido a partir de metáforas que separan y quiebran, es lo que la doctora en sociolingüística Lara Alonso denomina Lenguaje muro.

“Ante una supuesta necesidad irreal de defensa, la rigidez mental la disfraza de odio y construye barreras lingüísticas que la aíslen de lo “diferente””, destaca la especialista en su artículo El lenguaje muro: racismo lingüístico de Donald Trump.

En su trabajo, Alonso utiliza entre muchas frases del republicano la que dijo en su último debate preelectoral ante Hillary Clinton, en 2016: “hay algunos hombres malos aquí y los vamos a echar”. Desde la perspectiva de la doctora estas palabras no eran “meras ocurrencias sino actos glotopolíticos (o política lingüística) que reproducen el racismo. Estas declaraciones funcionan como ladrillos simbólicos que construyen un lenguaje muro, expulsando al «otro» y marcando fronteras entre nosotros y lo ajeno».

Tal parece que no ha variado su estrategia discursiva. “Vamos a cambiar el nombre del golfo de México a golfo de América”, expresó desconociendo la soberanía mexicana sobre su territorio.

“Creo que Canadá estaría mucho mejor siendo el estado número 51, porque perdemos 200 mil millones de dólares al año con Canadá y no voy a permitir que eso suceda”, así como “Estados Unidos se hará cargo de la Franja de Gaza y también la trabajaremos”, son parte de las tantas declaraciones en las que el presidente norteamericano no solo ejecuta su plan expansionista, además emite una idea para posicionarla y modificar la realidad social. Lo peor es que los medios de información le hacen el juego.

Aunque en el ecosistema digital no existan datos estadísticos que certifiquen la cantidad de veces que el mandatario de EE. UU. ocupa las principales noticias del mundo, es fácil deducir que su aparición es más frecuente que cualquier otro homólogo. Se ha apropiado de los principales problemas que aquejan a la humanidad como el conflicto entre Rusia y Ucrania, el genocidio que perpetra Israel en la Franja de Gaza en contra del pueblo palestino o la dinámica económica mundial con la imposición de aranceles.

En su postura, retoma la idea del “hermano mayor”, el “Superman” que viene a solucionar los problemas del planeta «Creo que tengo el poder de poner fin a esta guerra», aseguró sobre el conflicto Rusia y Ucrania… ¿Se dan cuenta de lo que digo?

Y si revisamos las declaraciones de Trump frente a América Latina, esta línea es más marcada. Juan Gabriel Tokatlian, doctor en Relaciones Internacionales por la Universidad Johns Hopkins de Washington D.C., tanto en el primer mandato como el actual, la narrativa de Trump está orientada a vincular a las naciones latinoamericanas desde la criminalidad, narcotráfico y migración, por lo que requieren de su aprobación y dirección para la “salvación” de estos pueblos.

Tokatlian refiere que el mandatario estadounidense no solamente mantiene en su discurso lo “irrelevante” que es la región para Estados Unidos, a su vez, le indica cómo comportarse para que sea merecedora de algo positivo, como cuando se le da una chupeta por su buen comportamiento. “Estoy orgulloso de vos (…) Sé que lo estás haciendo fantástico”, comentó Trump sobre el presidente de Argentina, Javier Milei.

Pero también impone el castigo a quienes no se han portado como se les dicta. “Se disculparon, por algo que les dije, van a pagar impuestos como nadie lo ha hecho antes (…)” sentenció sobre Colombia. “Probablemente, vamos a dejar de comprar petróleo a Venezuela. No lo necesitamos”, expresó acerca de la nación suramericana.

El uso del lenguaje por parte de Donald Trump, especialmente el “lenguaje muro”, juega un papel crucial en su estrategia y en la consolidación de su poder. Al emplear metáforas y expresiones que separan y excluyen, el presidente norteamericano crea barreras simbólicas que refuerzan la idea de que Estados Unidos es el árbitro supremo en el tablero mundial.

En este sentido, el discurso del mandatario no solo marca fronteras ideológicas y culturales, también legitima su plan expansionista, posicionando la idea de tener influencia en otros territorios ¡Y lo logra! A través de declaraciones provocativas y un estilo irreverente, Trump logra captar la atención mediática, lo que le ubica como una figura clave y omnipresente en el panorama global. T/Natchaieving Méndez F/Referencial