Natchaieving Méndez

“Te amo desde lo más profundo de mi corazón” una frase muy utilizada en fechas como hoy cuando la vorágine comercial arropa las mentes y las hace apuntar el foco sobre los sentimientos que el amor, la energía más potente del universo, producen en los humanos.

¿Es correcta esta expresión? Pues los poetas, músicos y filósofos desde hace muchos siglos han asumido este órgano como el principal promotor de las sensaciones amorosas. Sin embargo, la ciencia y su afán de romper los espejismos de la imaginación ha demostrado que este órgano solamente reacciona ante estímulos que se generan en el cerebro cuando una persona se siente en estado de enamoramiento. A ver, sigue leyendo y te lo explico.

Un virus que disminuye la capacidad cognitiva

El reconocido psicólogo clínico Walter Riso, muy popular, entre muchos aspectos de la conducta humana, por su postura franca respecto al amor, comparó el enamoramiento con un «virus» que dura aproximadamente seis meses ¿Tan poquito? Pues sí, durante este estado existe una respuesta emocional y bioquímica que están vinculada a las reacciones animales de atracción para la procreación.

Pudiese decirse, refiere Riso, que es algo casi instintivo como las otras especies del reino animal, nuestra química reacciona solo con aquellos a quienes nuestro cuerpo percibe como posibles candidatos o candidatas para la reproducción. Una idea poco romántica, pero lógica; sigamos con Riso.

El especialista de origen italiano explica que, durante este período, el encuentro con la otra persona genera una serie de efectos debido a la liberación de neurotransmisores y hormonas como la dopamina, la oxitocina y la serotonina. Es así como los efectos no solo son las “mariposas en el estómago” o el aumento de los latidos del corazón, los síntomas de euforia y placer pueden llegar hasta la disminución de las capacidades cognitivas, distorsionar la realidad y afectar la toma de decisiones racionales y objetivas, pues las emociones intensas pueden nublar el juicio. ¡Peligroso este virus!

Te amo con todo mi cerebro

Este estado, destaca el artículo difundido por Jiménez, activa múltiples zonas, por ejemplo, el área tegmental ventral la cual solo requiere estar frente a las imágenes de la persona amada para conectar con lo que se denomina el sistema de recompensa.

Es así como una investigación que se cita en este texto, destaca que el enamoramiento puede comprometer hasta 12 regiones cerebrales distintas, lo que nos da una visión de lo complejo de estar “enfermo” con este virus de enamoramiento (palabras de Riso).

Una de las frases más usuales en quienes están en una relación, pero no están muy infectados del virus es “fulano es muy intenso”. Déjeme decirle que esta “intensidad” que lleva al más enfermo de enamoramiento a tomar decisiones impulsivas se debe a que en este estado existe una disminución de la corteza prefrontal, que es el área encargada de regular la toma de decisiones.

Además, el gestor de las emociones, es decir, el sistema límbico se satura de sensaciones de “euforia y expectativa, lo que justifica las experiencias tan intensas y, en ocasiones, irracionales del amor”. Así que, por favor, no sea injusta o injusto con su pareja, su intensidad se debe a que los síntomas de la enfermedad que padece están a su máxima potencia.

Pero no se confíe pues estos cambios cerebrales son temporales y, tal como dice Riso, a menos que no venga un estímulo que reinfecte a los involucrados, esta euforia pasará. No obstante, las sensaciones quedan en la memoria y pese a que los síntomas del enamoramiento decaigan, es posible que los lazos emocionales que se crearon en esta etapa persistan y evolucionen hacia el apego y conexión profunda. Ojalá que ocurra en ambos, pues lo contrario genera otras patologías que son materia de otro artículo.

No es pasión, es el hipotálamo

“Quisiera ser un pez para tocar en mi nariz en tu pecera y hacer burbujas de amor por donde quiera, pasar la noche entera, mojado en ti”, quien no haya sentido un corrientazo con la letra de esta canción de Juan Luis Guerra, realmente no ha experimentado una activación extrema de su hipotálamo. Así es: hipotálamo, esta es la raíz de la pasión que el maestro de la bachata impulsa con las imágenes de su letra.

Esta pequeña estructura del cerebro juega un papel importante en la infección del virus de enamoramiento, pues regula la liberación de hormonas y neurotransmisores encargados de muchas funciones corporales como el hambre, el sueño, las emociones, la temperatura. Ah, ¿ya entendió por qué se le quitó el hambre, le dio frío o tembló frente lo infectó de amor?

La secreción de hormonas son las responsables del deseo sexual y el apego. Además, la acción conjunta con otras áreas cerebrales como la corteza orbitofrontal y la glándula pituitaria crean las condiciones corporales para que la ocitocina y la casopresina envuelvan al pobre mortal en una experiencia en la que el cuerpo se altera completamente frente a una experiencia amorosa.

Tal como el alcohol, las drogas, las comidas y hasta el uso de celulares, las investigaciones refieren que durante la experiencia amorosa bajan los niveles de serotonina, mientras crece la secreción de dopamina, la sustancia de la adicción. Así que, querido amigo o amiga despechado, usted no extraña a esa persona por la que estuvo infectado de amor, usted tiene una baja de dopamina que no le permite tener el estado de euforia y placer que sintió cuando estuvo enfermo de enamoramiento. Así que: hay salvación a parte del bolero.

El amor es ciego

Otra parte que se compromete con la infección del virus de enamoramiento es una partecita de cerebro llamada amígdala. Esta estructura ubicada en el sistema límbico se activa cuando una persona se enamora pues tiende a intensificar las respuestas emocionales y además está relacionada en el procesamiento de la memoria emocional y la toma de decisiones.

Esta parte del cerebro contribuye a la sensación de ansiedad o nerviosismo que experimenta una persona cuando está cerca de alguien por quien siente fuerte atracción. Es posible que, en ocasiones, ante estímulos negativos, se torne menos activa lo cual es la explicación de que las personas enamoradas minimicen o ignoren los defectos y fallas de su pareja. Ay de cuando se cure el enamorado.

Mariposas con alas de adrenalina

Aunque parezca contradictorio por los tantos artículos que he escrito sobre las redes, hay contenidos muy rescatables que citar. Uno de ellos es una explicación de un médico llamado David Callejo, quien a través de una entrevista difundida en TikTok ofrece una explicación científica acerca de la sensación de “mariposas que revolotean” cuando se está enamorado.

De acuerdo con Callejo y tal como se ha referido a lo largo de este artículo, la actividad elevada de neutransmisores es la responsable de esta sensación. Es así como la adrenalina, conocida por generar estrés y ansiedad, influye sobre el sistema digestivo incrementando el movimiento intestinal que facilita la digestión. Llamado Peristaltismo esta reacción es lo que genera la sensación de vacío o ligereza en el estómago.

De allí que muchos enamorados experimenten no solo la sensación de vacío, incluso pueden llegar a tener ganas de ir al baño, diarrea o efectos propios del nerviosismo. Es entonces lo que se experimenta también cuando se está frente a una emoción muy fuerte como una entrevista de trabajo, una presentación en público o un examen.

Y entonces ¿el santo, el angelito con la flecha?

Un artículo de BBC, refiere que emperador romano entre los años 214 y 270, Marco Aurelio Claudio, prohibió a los soldados casarse, pues tenía la convicción que aquellos guerreros sin lazos familiares eran más valientes al no temer por su vida. Pese a este mandato, cuenta esta leyenda, un obispo llamado Valentín continuó celebrando matrimonios entre militares, convencido del poder del amor.

Asimismo, existen otras versiones que también mencionan un religioso llamado Valentín que repartía rosas en las calles y entregaba corazones de pergamino a los soldados para que recordaran a sus seres queridos. También se cuenta de otro sacerdote del mismo nombre que formalizó la unión entre un joven cristiano y su novia pagana, contrariando los deseos de familias influyentes.

Según el investigador Thiago Maerki, mencionado en el artículo de la BBC, en los registros de los santos católicos existen once individuos llamados Valentín y, de ellos, al menos a tres se les asocia con historias de amor. Lo cierto es que, incluso, se ha llegado a cuestionar la existencia de este San Valentín por lo que la Iglesia católica decidió remover la celebración del calendario litúrgico tradicional en la década de los 60, después del Concilio Vaticano II.

Antes de esta decisión, como la mayoría de las celebraciones cristianas, en el año 496 el Papa Gelasio I estableció el 14 de febrero para celebrar San Valentín para absorber el festival de Lupercalia, un ritual de fertilidad que se realizaba en la antigua Roma un mes antes del inicio de la primavera.

El festival de Lupercalia incluía sacrificios de cabras y perros por los sacerdotes Luperci. Se dice que estos religiosos, en su mayoría jóvenes, corrían desnudos alrededor de la colina Palatina, golpeando a las mujeres con tiras de piel de cabra para promover la fertilidad. Igualmente, había un sorteo de parejas que a menudo terminaba en matrimonio.

Para sustituir esta fiesta pagana, el Papa otorgó a esta celebración un carácter desde de la moral cristiana y puso a San Valentín como patrón de los enamorados. Pero como todas las culturas que surgen de la mezcla de símbolos y costumbres, de la mitología romana quedaron algunas huellas, una de ellas es el famoso Cupido, representado como un niño alado armado con un arco y flechas.

Aunque Cupido no está directamente relacionado con Lupercalia, ambos comparten raíces en la mitología y las tradiciones romanas, que percibían a esta deidad como la representación del amor, la pasión y la atracción.

Del amor hay mucho que decir. No solamente los artistas, poetas, escritores y creadores de la imaginación han enfocado su atención, además y tal como lo pudimos evidenciar, más que palabras el amor es un hecho que involucra complejos procesos que lideran las funciones biológicas.

Aunque sabemos que el cerebro es el responsable del estado de encantamiento que se experimenta cuando se está enamorado, el corazón sigue siendo un símbolo poderoso del amor. Así que, mientras celebramos esta fecha, recordemos que, pese a que la ciencia nos brinde explicaciones, la magia del amor radica en su capacidad para sorprender y transformar la vida.