Los gatos, al igual que las personas, experimentan emociones en el transcurso del día y en algunas ocasiones es evidente que el sentimiento de enojo les dura mucho tiempo y sus reacciones tienden a ser hostiles.

Esta razón llevó a algunas personas a considerarlos animales huraños e incluso a afirmar que detestan la compañía pero múltiples fuentes especializadas señalan que depende de distintos factores entre los que influye la personalidad del felino.

Daniel Warren Cummings, conductista clínico animal registrado en el Consejo de Comportamiento y Entrenamiento Animal, es un especialista en comportamiento con una destacada trayectoria que no sólo dedica su vida a comprender y mejorar la relación entre los humanos y los animales, sino que también lidera importantes iniciativas en el ámbito del bienestar animal.

Según informó la organización británica Cats Protection, este experto es el Oficial de Comportamiento de los Gatos en la organización en la que educa a las personas sobre el comportamiento de los gatos y fomenta su bienestar así como organiza un evento anual que reúne a profesionales y dueños de gatos interesados en aprender más sobre el mundo felino.

Además, ante la duda de que los felinos experimenten emociones más complejas como el rencor, Warren Cummings señala que “no son propias de ellos, sino que representan una proyección humana sobre su comportamiento”.

También mencionó que aunque pueden reaccionar ante experiencias traumáticas o estresantes, estas respuestas están más relacionadas con mecanismos de supervivencia que con sentimientos de resentimiento, especificando que “el comportamiento de los gatos luego de situaciones que se perciben como negativas puede ser malinterpretado por sus dueños”.

Igualmente, señaló que estas reacciones son normales y que no deben confundirse con emociones humanas, pues “si tienen una buena relación y un ambiente familiar agradable y libre de estrés, sus niveles de incomodidad se reducirán pronto y todo volverá a la normalidad”, lo que subraya la importancia de proporcionar un entorno seguro y respetar las preferencias individuales de cada gato. (Infobae)