
La intervención del multimillonario Elon Musk en la política europea ha generado un fuerte rechazo entre varios líderes del continente, quienes han denunciado su creciente influencia y los comentarios incendiarios que ha realizado a través de su plataforma X.
Recientemente, Musk se refirió al canciller alemán Olaf Scholz como un «tonto incompetente» y ha expresado su apoyo a Alice Weidel, líder del partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), a pocos días de las elecciones generales en el país.
El presidente francés, Emmanuel Macron, criticó sin nombrarlo, advirtiendo sobre una «nueva internacional reaccionaria» que amenaza las instituciones democráticas.
Su homólogo español también se unió al coro de voces que piden a Musk que no interfiera en la política europea. «La internacional reaccionaria está atacando abiertamente nuestras instituciones», afirmó.
Musk ha utilizado su plataforma para cuestionar las políticas de líderes europeos y responsabilizar a la inmigración por incidentes violentos, lo que ha suscitado inquietud entre los políticos del continente.
El primer ministro británico, Keir Starmer, respondió a los ataques de Musk, afirmando que quienes difunden desinformación no están interesados en las víctimas, sino en sus propios intereses.
A medida que se acercan las elecciones en Alemania, la Comisión Europea ha indicado que monitoreará la situación y evaluará cualquier riesgo asociado con la influencia de Musk en los procesos democráticos.
Aunque su aparición junto a Weidel no infringe las normas de la UE, las autoridades han advertido sobre la necesidad de mantener la neutralidad en las plataformas digitales.
La creciente preocupación por la injerencia de Musk en los asuntos europeos refleja un contexto político delicado, especialmente con el próximo regreso de Donald Trump a la presidencia de EE.UU., lo que podría intensificar aún más su influencia en el continente.

