El primer ministro británico, Keir Starmer, instó a mantener la vigilancia frente a la violencia de la extrema derecha, convocando este jueves una nueva reunión del comité de emergencia para evaluar la situación de seguridad en el país, tras los disturbios registrados en varias ciudades desde el 30 de julio.
Miles de personas se manifestaron este miércoles para protestar contra el racismo y la islamofobia, lo que logró detener los intentos de la ultraderecha de provocar nuevos altercados similares a los de la semana pasada.
Starmer destacó que muchos de los responsables del vandalismo ya han sido detenidos y algunos han sido acusados y condenados rápidamente a penas de prisión.
A raíz del asesinato de tres niñas por un joven hijo de inmigrantes ruandeses el 30 de julio, grupos de extrema derecha incitaron a disturbios a través de las redes sociales, difundiendo noticias falsas que vinculaban los crímenes a un adolescente solicitante de asilo. Las protestas de la derecha han sido consideradas racistas e islamofóbicas. (EFE)

