Los cambios de concentraciones en sangre de un grupo de 13 proteínas que están en el organismo estarían asociadas al declive del cerebro, de acuerdo con un estudio publicado este martes en Nature Aging.

Ahora bien, estas concentraciones no son lineales, sino que tienden a alcanzar picos abruptos relacionados con cambios metabólicos a los 57 años; pérdidas cognitivas y de movimiento a los 70, y fragilidad neuronal en torno a los 78.

Estas proteínas reflejan la inflamación, la regeneración celular y el estrés ligado al envejecimiento, entre otros parámetros.

Precisan los investigadores que, en cuanto al inicio del envejecimiento cerebral en una edad tan concreta, las proteínas en el pico de los 57 años están principalmente asociadas con la inmunidad adaptativa, como el recuento de linfocitos, y con el metabolismo, dos aspectos posiblemente subyacentes del inicio del envejecimiento cerebral.

Estos resultados, en los que estudiaron a casi 11 mil adultos sanos, abren las puertas a intervenciones personalizadas para retrasar su degeneración.

Argumentan los investigadores del estudio que rebasar los 90 años y llegar a centenario es cada vez más habitual, pero la cuestión no es vivir más, sino conservar la lucidez y la calidad de vida a medida que envejecemos. (PL)