
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, atribuyó el «grave» desabastecimiento de agua en su país a profundos problemas estructurales y a una crisis energética derivada de las sanciones económicas de EEUU.
«El problema del agua en el país es real, es grave y es complejo, y no se resuelve ni con un discurso ni con una sola medida. Es un problema primero que tiene raíces estructurales, redes con décadas de explotación, inversiones que no hemos podido hacer en la magnitud que se necesitaban», admitió el mandatario en su programa radial Criterio Compartido.
Díaz-Canel agregó que el bloqueo económico de EEUU aleja posibles soluciones relacionadas con importación de equipos, medios y de recursos para las inversiones y mantenimientos necesarios, amén de la falta de carburantes.
«No tenemos combustible para bombear y, además de eso, no tenemos todo el combustible para generar electricidad, y no hay quien distribuya agua sin generación eléctrica. O sea, son dos problemas importantes”, afirmó.
La mayoría de las estaciones de bombeo funcionan con electricidad y los prolongados apagones impiden el bombeo de agua, un problema que afecta con fuerza a la capital cubana, subrayó el presidente de la isla.
POSIBLES SOLUCIONES
Una de las prioridades en este momento, precisó Díaz-Canel, es emplear fuentes renovables de energía para el bombeo, aunque advirtió que dicha solución demorará, pues demanda grandes inversiones.
«Estamos hablando de más de 200 megawatt de parque fotovoltaico, es ir a las fuentes renovables de energía para los bombeos de la fuente de abasto fundamentales», recalcó.
El presidente también se refirió al deterioro general de la red hidráulica en la isla, el robo de recursos y el vandalismo que aumenta en medio de la compleja situación, así como la ausencia de respuesta institucional a las demandas de la población.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH), más de 2 millones de personas en Cuba, casi un cuarto de la población total, tienen problemas con el abastecimiento de agua.
Según dijo a finales de octubre el vicepresidente del Grupo Empresarial de Agua y Saneamiento del INRH, Alexis Acosta, la capital cubana y Matanzas (oeste) son las provincias con mayores problemas en el servicio de abastecimiento de agua debido, en lo fundamental, a la falta de energía eléctrica y a las numerosas averías en las principales líneas conductoras.
Durante las últimas semanas, los apagones se han extendido por más de 30 horas en localidades de La Habana, según la Unión Eléctrica de Cuba, y los sistemas de bombeo necesitan entre 10 y 12 horas de estabilidad eléctrica para funcionar de manera sostenida.
La actual crisis energética que atraviesa la isla se agudizó luego de la operación militar de EEUU en Venezuela.
El 29 de enero el presidente estadounidense, Donald Trump, firmó un decreto que autoriza aranceles adicionales a las importaciones de países que suministran petróleo a Cuba, tras declarar el estado de emergencia debido a la supuesta amenaza cubana a la seguridad nacional de EEUU.
El Gobierno de Cuba denuncia que las acciones de EEUU provocan una grave escasez de combustible en la isla, afectando la generación eléctrica, sectores vitales de la economía y los servicios a la población.
T| Sputnik