
Apple reconoció este martes en una comunicación al Gobierno de Estados Unidos los riesgos de que la inteligencia artificial (IA) actúe sin autorización y la dificultad para anticiparse a las consecuencias, lo que puede afectar a su negocio.
En su resumen anual para la Comisión de Mercado y Valores (SEC), advirtió de que las cuestiones relacionadas con la IA pueden causarle «perjuicios reputacionales, competitivos y financieros», acarrear «medidas regulatorias y responsabilidad jurídica» y otros «efectos adversos sobre su actividad».
El fabricante del iPhone indicó que la IA está cada vez más integrada en sus productos y servicios, actividad y operaciones, y sus propias iniciativas con esta tecnología plantean numerosos riesgos, incluyendo «acciones no intencionadas o no autorizadas de sistemas autónomos o agénticos».
«Aunque la compañía está comprometida con el desarrollo y la implementación responsables de la IA, es posible que no logre identificar o resolver todos los posibles problemas y fallos antes de que se produzcan», dijo.
Apple destacó «en particular» que la IA, suya o de terceros, puede «comportarse de formas inesperadas o impredecibles» y realizar acciones que no hayan sido ordenadas, indicadas o autorizadas, exceder los permisos concedidos, desobedecer directrices o resistirse a seguir instrucciones».
Un llamado a la anticipación
Las tecnologías también «pueden encubrir acciones, ocultar, retener o manipular información, o generar resultados inexactos o engañosos», agregó.
«Dado que muchas de estas tecnologías son no deterministas, su comportamiento puede ser difícil de prever, controlar, probar y auditar, y los errores pueden acumularse», con consecuencias, como la eliminación de datos o realización de transacciones, «difíciles o imposibles de revertir», sostuvo.
Apple reconoció, en ese sentido, que su capacidad para «supervisar y controlar» los agentes de IA y otras tecnologías de terceros «puede ser limitada», y «es posible que las políticas y los controles» propios no sigan su rápido avance, ni impidan o detecten oportunamente su uso indebido.
En ese sentido, asume una «incertidumbre considerable» respecto a los marcos jurídicos y regulatorios de la IA y el escrutinio de legisladores y reguladores, y no descarta unos «gastos considerables» para adaptarse a los tiempos, incluyendo las «preocupaciones éticas» de los consumidores.
Apple, la mayor cotizada del mundo, cerró el ejercicio fiscal 2026 (no sigue el calendario natural) con un récord en beneficios y facturación, pero hoy sus acciones bajaron un 2 % por sus previsiones de margen bruto para la temporada navideña, en medio de la escasez de chips de memoria.
T/EFE