En Roma, la capital italiana, la policía antidisturbios dispersó con cañones de agua a manifestantes que intentaron romper los cordones policiales durante una huelga general nacional. Las tensiones escalaron en el distrito de Trastevere cuando los manifestantes intentaron cruzar el Ponte Sisto hacia el Parlamento para protestar contra el costo de vida.

La movilización fue convocada por la Unión Socialista Obrera Italiana (USB) con la participación de estudiantes, trabajadores, agricultores y activistas sociales. Los manifestantes exigieron frenar el incremento del gasto militar y demandaron una mayor inversión estatal en los servicios públicos del país.

Las protestas también se desarrollaron en varias ciudades italianas, con una diversidad de asistencia, de acuerdo con los sindicatos y las autoridades. Las manifestaciones transcurrieron en su mayoría sin incidentes, sin embargo, en horas de la noche contingentes policiales lanzaron chorros de agua contra inconformes que buscaban romper las barreras colocadas por las autoridades.

En Turín, la Policía utilizó cañones de agua y efectuó disparos con explosivos para repeler a manifestantes que se habían acercado a los cordones policiales. Por la noche se produjeron nuevos enfrentamientos: los manifestantes lanzaron botellas y los agentes respondieron con gases lacrimógenos.

También se contabilizaron enfrentamientos en Mestre, cerca de Venecia, y en Vicenza, en el noreste del país, donde diez manifestantes y policías resultaron heridos durante los disturbios. En Milán, los manifestantes recorrieron la ciudad y dejaron grafitis en los cuales expresaron su rechazo al Gobierno de la primera ministra Georgia Meloni.

Por su parte, la USB a Unión Socialista Obrera Italiana (USB), que organizó las manifestaciones, calculó en más de un millón de personas los asistentes a las protestas, mientras que, el Ministerio del Interior contabilizó 255.000 manifestantes, quienes se apostaron a la calle para expresar su inconformidad contra la inflación y el alto precio de la gasolina y el diésel, que entre otros factores, han encarecido el costo de la vida.

T/Telesur