Durante el desarrollo de la sesión en la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) por trigésimo cuarta ocasión, el debate y votación de la resolución presentada por la mayor de las Antillas titulada: «Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba», la delegación de la isla caribeña, se puso de pie e interrumpió la intervención del representante de Estados Unidos, Michael Waltz, para presentar una moción de orden fundamentada en el artículo 71 del reglamento interno.

Esto, luego de que Waltz responsabilizara a Gobierno cubano de supuestamente confiscar los bienes de los trabajadores y proyectando imágenes y datos sobre presuntos activos, propiedades y artículos de lujo de la cúpula gobernante, argumentando que los recursos destinados a la población habrían sido desviados.

La representación cubana exigió a la presidencia que llamara al orden al funcionario estadounidense por proferir mentiras de manera grosera y prepotente, faltando a la dignidad de los Estados miembros y ofendiendo al pueblo y al Gobierno de Cuba.

El canciller Bruno Rodríguez, haciendo uso de la moción de orden reglamentaria, increpó directamente a Waltz señalando su pobre desempeño diplomático tanto en el Consejo de Seguridad como en la Asamblea General, y le exigió informarse adecuadamente sobre las reglas de procedimiento antes de emitir ataques contra la soberanía cubana.

A pesar de las tensiones procedimentales y los intentos de la delegación norteamericana por desviar el debate hacia ataques infundados contra la dirigencia de la isla, la acción de Cuba reafirmó la defensa de la legalidad internacional frente a las provocaciones imperiales.

La confrontación en el estrado de la ONU se produjo en el marco de las deliberaciones sobre el proyecto de resolución contra el bloqueo, donde la diplomacia estadounidense intentó desviar la atención mediante discursos de tinte injerencista.

T/Telesur