El ejército sirio ha reconocido que insurgentes del grupo islamista Hayat Tahrir al-Sham (HTS) han logrado ingresar en la ciudad de Alepo, controlada por el gobierno de Bashar al-Assad. En un comunicado emitido el sábado, las fuerzas armadas informaron que decenas de soldados han muerto durante los enfrentamientos, lo que ha llevado a un redespliegue estratégico para reforzar las líneas defensivas.

Este ataque, considerado el más significativo en años, comenzó a principios de esta semana y ha desafiado la autoridad del régimen en una zona que había estado relativamente tranquila desde 2020. «El gran número de terroristas y la multiplicidad de frentes de batalla obligaron a nuestras fuerzas a llevar a cabo una operación de redespliegue», declaró el ejército, enfatizando la necesidad de proteger tanto a civiles como a soldados.

A pesar del avance insurgente, el comunicado militar aseguró que los rebeldes no han podido establecer posiciones fijas en Alepo debido a los continuos bombardeos del ejército. Fuentes militares informaron que aviones de combate rusos y sirios han estado atacando las posiciones rebeldes en un intento por contener la ofensiva.

La situación en Alepo es tensa, con informes de civiles intentando huir de la ciudad. Este desarrollo marca un cambio drástico en el conflicto sirio, que ha visto un resurgimiento de la violencia tras años de relativa calma.