El fin de los descuentos fiscales encareció el diésel y disparó la huelga de transportistas que paraliza carreteras y deja estanterías vacías en Campania, Calabria y Apulia.

La huelga de transportistas en Italia ha arrastrado a Campania, Calabria y Apulia a una crisis logística profunda. Bloqueos viales, góndolas vacías y pérdidas millonarias en la industria agroalimentaria describen el alcance de una protesta que se replica en otros países del continente, y que en el caso de Italia mantiene paralizada la cadena de suministro y corta el tránsito de mercadería en buena parte del sur.

Tras el fin de los descuentos fiscales, el encarecimiento de los carburantes fue el detonante. Con el diésel en niveles que el gremio califica de históricos, el sector logístico quedó al borde de la asfixia operativa. Los profesionales del volante exigen medidas urgentes para compensar el alza y sostener una actividad que describen como inviable.

Con controles endurecidos y sanciones administrativas en marcha, el gobierno de Giorgia Meloni no ha logrado aplacar el descontento. La economía meridional permanece en vilo. Una reunión oficial prevista para el 27 de octubre concentra la expectativa de una salida.

Matteo Salvini, ministro de Transportes, anunció en Milán el desembolso de unos 480 millones de euros en ayudas pendientes, más recursos adicionales mediante créditos fiscales. El gremio mantuvo las protestas. Aduce retrasos históricos en las compensaciones y la inviabilidad de seguir operando bajo las condiciones actuales.

El anuncio no desactivó los bloqueos. Los piquetes siguen firmes en los accesos.

El desabastecimiento ya golpea las góndolas. Nápoles atraviesa una situación límite, con mostradores refrigerados desiertos y escasez crítica de productos básicos como leche, huevos, carne, verduras, pan, tomate procesado y pasta.

La falta de abasto se extiende por varias regiones del sur, donde los comercios no logran reponer existencias con normalidad desde hace días y los consumidores se topan con anaqueles vacíos.

El golpe más fuerte recae sobre la industria de la mozzarella de búfala en Campania. El bloqueo total generó pérdidas estimadas en tres millones de euros en apenas 24 horas. Un millón de litros de leche fresca quedó sin transformar y terminó desechado o destinado a los animales, en un sector que depende de la transformación inmediata del producto.

T| TELESUR