
Las autoridades de la República Popular China han intensificado las labores de búsqueda, asistencia y salvamento en la región autónoma del Tíbet, luego de que un fuerte terremoto de magnitud 7 sacudiera el suroeste del país.
El presidente chino, Xi Jinping, ordenó un esfuerzo máximo de rescate a los cuerpos de seguridad y de salud para auxiliar a los damnificados en una zona caracterizada por su compleja geografía.
El movimiento telúrico se registró en el condado de Baqing, perteneciente a la ciudad de Nagqu, a una profundidad de 10 kilómetros y unos 4.800 metros de altitud, según los datos del Centro de Redes Sismológicas de China.
Los informes preliminares recopilados por agencias internacionales como Swissinfo confirman que el desastre ha dejado un saldo provisional de al menos 16 personas fallecidas y decenas de heridos, además del derrumbe de más de 300 viviendas e importantes daños en la infraestructura vial.
Ante la gravedad del siniestro, de acuerdo con la agencia EFE, el Ministerio de Gestión de Emergencias de China elevó la respuesta nacional al Nivel III para coordinar el envío de suministros de primera necesidad, incluyendo mantas y tiendas de campaña para las más de 12.000 personas que han sido evacuadas.
El operativo de rescate, que cuenta con la participación activa de bomberos, fuerzas policiales y personal sanitario, enfrenta serias complicaciones logísticas debido a la elevada altitud, las réplicas sísmicas continuas y las bajas temperaturas extremas de la meseta tibetana.
T|EL UNIVERSAL