
El 30 de noviembre finalizará el período de sesiones ordinarias del Congreso argentino y si el presidente Javier Milei no convoca a sesiones extraordinarias, el Ejecutivo logrará evitar el debate sobre su proyecto de Presupuesto 2025, obteniendo vía libre para administrar discrecionalmente recursos fiscales muy sensibles.
Así también, evitaría discutir la designación de jueces a la Corte Suprema. Ambas cuestiones podrían terminar concretándose por decreto, reseña un reportaje de la agencia Sputnik.
En caso de que el período ordinario finalice antes de que se vote el Presupuesto para el año entrante, Milei podrá prorrogar el vigente. De concretarse, ocurriría un hecho inédito en Argentina: que un Presupuesto sea extendido por dos años consecutivos, dado que en 2023, el presidente Alberto Fernández (2019-2023) no logró sancionar su «ley de leyes», lo que llevó a que este año el Gobierno funcionara con el manejo discrecional de partidas diseñadas a fines de 2022.
Por fuera del debate presupuestario, el segundo eje que despierta controversia es el vinculado a la Corte Suprema de Justicia. En caso de que el Congreso deje de sesionar, el presidente Milei podrá nombrar por decreto a dos integrantes del máximo tribunal, cuya designación -en condiciones normales- requiere del apoyo de dos tercios del Senado (donde el oficialismo tiene apenas 6 de las 72 bancas, un magro 8 por ciento del total).
«El presidente desprecia al Congreso, de hecho, en reiteradas oportunidades ha descalificado a los diputados y senadores tildándolos de ratas o corruptos. Que se corte el debate parlamentario deteriora el sistema institucional», dijo a Sputnik el politólogo Santiago Giorgetta.
«Extender el presupuesto garantizaría la discrecionalidad para avanzar en sus objetivos. Esa libre disponibilidad es fundamental para el Gobierno, pero simultáneamente puede inaugurar una serie prácticas poco republicanas, que se insinuaron en casos como los vetos masivos y los decretos presidenciales», apuntó el analista. (Sputnik)

