El estado brasileño de Amazonas registró cerca de 1.300 incendios forestales en tan solo diez días, lo que representa un incremento del 271 por ciento en comparación con 2025. El fenómeno climático Súper Niño mantiene las precipitaciones por debajo del promedio en Suramérica y provocó una sequía histórica que redujo el caudal del río Madeira.

Ante el agravamiento de la crisis ambiental, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva anunció el despliegue de un plan de emergencia centrado en la ciudad de Manaos. La medida gubernamental movilizó seis aeronaves y 300 brigadistas militares para combatir las llamas y mitigar el impacto ambiental directo sobre las comunidades indígenas de la región.

Por su parte, el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales contabilizó 33.556 focos de calor en la Amazonía durante el transcurso del presente año. Esta cifra oficial representa un incremento del 50 por ciento respecto al mismo período del año anterior debido al desplazamiento de las quemas agrícolas hacia el sur del territorio.

El humo provocado por los incendios forestales alteró severamente la vida cotidiana en Manaos tras registrarse una concentración de contaminantes de 196 microgramos por metro cúbico. Las autoridades municipales suspendieron las clases en las escuelas públicas y ordenaron el trabajo remoto para el personal administrativo como medida preventiva de salud.

Igualmente, los organismos sanitarios locales instaron a la población civil a utilizar mascarillas protectoras debido al deterioro extremo de la calidad del aire respirable. La alcaldía advirtió que la humareda proviene de municipios vecinos del estado de Pará y amenaza la integridad física de miles de familias de la cuenca amazónica.

T/Telesur