
Tras las recientes amenazas del presidente electo de EE. UU., Donald Trump, de imponer un arancel del 25 por ciento a todos los productos importados de Canadá y México, así como un 10 por ciento a los bienes chinos, los líderes de estos países han emitido advertencias sobre las consecuencias económicas de tales medidas.
El primer ministro canadiense, Justin Trudeau, enfatizó la importancia de Canadá en la seguridad energética de EE. UU., recordando que el 60 por ciento del petróleo estadounidense proviene de su país.
En un comunicado conjunto, la viceprimera ministra Chrystia Freeland y el ministro de Seguridad Pública Dominic LeBlanc subrayaron que Canadá es «esencial» para el sector energético estadounidense y que priorizan la seguridad fronteriza.
Por su parte, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, también se unió a las advertencias sobre una posible «guerra comercial» sin ganadores, mientras que la embajada china en Washington advirtió que una confrontación comercial no beneficiará a ninguna parte.
Las declaraciones de Trump, publicadas en su red social Truth Social, han generado preocupaciones en los mercados y han llevado a los socios comerciales a reaccionar ante lo que podría ser un aumento significativo en los costos para los consumidores y empresas en América del Norte.

