
Un choque entre enfoques tradicionales y otros relativamente nuevos ha abordado los problemas con el alcohol. El concepto de qué significa estar «recuperado» de la adicción al alcohol experimenta «una evolución en el ámbito sanitario», según la Dra. Smita Das, psiquiatra especialista en adicciones de la Clínica de Medicina de Adicciones y Diagnóstico Dual de la Universidad de Stanford, en California.
En los últimos años, las disciplinas médicas adoptaron ampliamente la idea de un espectro de recuperación que abarca tanto la sobriedad como el consumo no abstinente. Sin embargo, algunos clínicos, organizaciones que promueven la abstinencia (como Alcohólicos Anónimos) y pacientes con problemas de alcoholismo aún no se han puesto al día con estos avances científicos, o bien se oponen rotundamente a ellos.
La adicción al alcoholismo se conoce como Trastorno por Consumo de Alcohol (TCA o AUD, por sus siglas en inglés) desde 2013, según el DSM-5. Este último es la quinta edición del «Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales» (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders), la obra de referencia sobre trastornos mentales publicada por la Asociación Estadounidense de Psiquiatría y utilizada por los profesionales de la salud mental en Estados Unidos.
El conjunto de investigaciones sobre la recuperación sin abstinencia creció. Un pequeño estudio realizado en febrero analizó cómo un consumo de alcohol bajo a moderado puede formar parte de una recuperación exitosa para algunas personas. En comparación con el grupo que practicaba la abstinencia en dicho estudio, aquellos que continuaron bebiendo se sentían más seguros de poder limitar su consumo.
Los participantes que bebían también percibían que los cambios positivos en su vida y las relaciones de apoyo reforzaban sus esfuerzos por mantener la recuperación. No obstante, en un estudio de mayor envergadura realizado en 2025 sobre la recuperación sin abstinencia, cerca de 1.900 participantes informaron haber consumido alcohol durante el mes anterior, y su estado de salud y su funcionamiento eran similares a los de los participantes abstinentes, aunque presentaban una probabilidad ligeramente mayor de experimentar malestar psicológico.
Redefinición del trastorno por consumo de alcohol y de la recuperación
El DSM-5 define al trastorno por consumo de alcohol (TCA) como el «consumo frecuente o excesivo de alcohol que resulta difícil de controlar y provoca problemas en las relaciones, el trabajo, la escuela, la familia u otros ámbitos».
Una persona puede padecer un TCA leve, moderado o grave en función de cuántos criterios haya cumplido durante el último año. Esta definición supuso un cambio hacia un enfoque más amplio, alejándose de los diagnósticos binarios de «abuso de alcohol» y «dependencia del alcohol» presentes en versiones anteriores del DSM.
El diagnóstico de «abuso» requería que el paciente experimentara consecuencias graves o peligrosas, como problemas legales relacionados con el alcohol o el incumplimiento de obligaciones importantes. El diagnóstico de «dependencia» hacía referencia a problemas serios pero de menor gravedad, como el abandono de intereses y los intentos fallidos y reiterados de dejar de beber.
La definición de TCA del DSM-5 respalda la idea de que la sobriedad «forma parte de la definición de recuperación, pero no lo es todo», ya que los pacientes también pueden alcanzar la remisión reduciendo el consumo de alcohol y mitigando los criterios que condujeron a su diagnóstico.
Investigadores del Instituto Nacional sobre el Abuso del Alcohol y el Alcoholismo de EEUU, afirman qué la nueva definición de recuperación del TCA, se describe como un proceso o resultado en el que la persona busca o logra tanto la remisión del trastorno como el cese del consumo excesivo de alcohol.
T/Con información RT

