El británico George Russell dominó hoy los entrenamientos libres del Gran Premio de Italia de Fórmula Uno con un registro de 1:22.559 minutos.

Russell colocó a Mercedes en lo más alto de una sesión marcada por la estrechez de los tiempos y una batalla abierta entre las principales escuderías en el legendario circuito de Monza.

El monegasco Charles Leclerc, segundo, fue la principal carta de Ferrari, aunque su vuelta rápida no estuvo acompañada por un dominio contundente, mientras el británico Lewis Hamilton encontró mayores dificultades y dejó al equipo italiano sin el brillo que esperaba su afición.

Mercedes, sin embargo, presentó credenciales sólidas gracias también al rendimiento del local Kimi Antonelli, en una jornada donde los rebufos y la gestión de los motores pueden convertirse en piezas decisivas para una clasificación que se anuncia imprevisible.

El panorama fue especialmente sombrío para Aston Martin, pues el español Fernando Alonso terminó decimonoveno, a 2,4 segundos de Russell, y volvió a sufrir con un monoplaza AMR26 que mostró carencias en las largas rectas y problemas de subviraje.

Tampoco respiró tranquilo Carlos Sainz, decimoséptimo, aunque el madrileño encontró mejores sensaciones que en las últimas carreras y aprovechó un rebufo para construir una vuelta competitiva en el primer sector.

El neerlandés Max Verstappen tampoco exhibió su habitual autoridad y terminó algo desdibujado, aunque las particularidades de Monza aconsejan tomar con cautela una clasificación de viernes que puede cambiar radicalmente cuando los motores sean llevados al límite.

En esa incertidumbre también aparece McLaren, con el británico Lando Norris a unas tres décimas del mejor registro y un coche que suele crecer cuando llega la hora de la carrera gracias a su eficiencia en el desgaste de los neumáticos.

Los entrenamientos dejaron así a seis monoplazas separados por apenas medio segundo en la zona alta, una fotografía que anticipa una clasificación donde los rebufos, el miedo a abrir pista y los peligros escondidos de las curvas de Monza pueden escribir un guion distinto.

El histórico trazado lombardo, conocido como el Templo de la Velocidad, volverá mañana a poner a prueba el equilibrio entre potencia, aerodinámica y valentía, con Mercedes dispuesto a desafiar a Ferrari.

T/Prensa Latina