En el festival Rock en Seine, a las puertas de París, Francia por primera vez en su historia ofrece este año conciertos audiodescritos para personas ciegas en directo. La iniciativa, puesta en marcha junto a la Association Valentin Haüy, permite disfrutar de un concierto diario en la Grande Scène con este sistema: Miki, Djo, Nick Cave & The Bad Seeds, Amyl & The Sniffers y The Cure forman parte del programa.

Desde una plataforma específica y equipados con auriculares, los asistentes escuchan en directo la voz de un audiodescriptor que les cuenta lo que ocurre sobre el escenario más allá de la música. No se trata, sin embargo, de describir cada segundo del espectáculo: la clave está en intervenir en el momento preciso, sin interferir con las canciones ni con sus letras.

«Soy los ojos de los espectadores que no ven», explica Raphaëlle Valenti, actriz de voz, autora y formadora especializada en audiodescripción. Valenti fundó ZeugmaConcepts, una empresa dedicada al desarrollo de esta práctica, y lleva años trabajando para hacer más accesibles los contenidos culturales y formar a nuevos profesionales.

«No debo imponerme, no debo hablar en un momento de emoción de la cantante, por ejemplo», explica. Su trabajo consiste en identificar los instantes en los que puede intervenir para transmitir la información visual esencial: dónde está el artista, cómo se mueve por el escenario, qué expresión tiene o cómo interactúa con el público. «Voy a decir todo eso para transmitir la emoción» expresó.

El ejercicio exige una concentración constante. El audiodescriptor debe observar el escenario, interpretar lo que sucede y encontrar las palabras adecuadas en cuestión de segundos. La audiodescripción se convierte así en una narración en directo que debe hacerse presente sin imponerse, dejando siempre el protagonismo a la música.

La audiodescripción no pretende sustituir la música, sino hacer accesible todo aquello que ocurre a su alrededor: un cambio de luces, un artista que recorre el escenario, una expresión, un gesto o una interacción con el público. Elementos que también forman parte de la experiencia de un concierto en directo.

Sobre el escenario, los artistas cantan, las luces cambian y el público vibra. En los auriculares, una voz convierte en palabras aquello que los ojos no pueden percibir. Para las personas con discapacidad visual, el concierto se descubre de otra manera. La emoción, sin embargo, sigue siendo la misma: estar allí, formar parte del público y disfrutar plenamente del espectáculo.

T/Euronews