
El Kremlin ha introducido cambios significativos en su doctrina nuclear, reflejando la necesidad de adaptarse a las “condiciones actuales”, según declaró Dmitri Peskov, portavoz del Kremlin. Esta actualización busca garantizar que cualquier agresor entienda la inevitabilidad de una represalia en caso de un ataque contra Rusia y/o sus aliados.
La nueva doctrina, ratificada por el Presidente Vladímir Putin, se centra en el uso de armas nucleares como disuasión, manteniendo su empleo como un recurso extremo y necesario. Peskov subrayó que Rusia ha sostenido históricamente una postura responsable respecto al arsenal nuclear, trabajando activamente para minimizar las amenazas globales.
Interrogado sobre la respuesta potencial al uso de misiles no nucleares estadounidenses por parte de Kiev, Peskov enfatizó que cualquier acto de agresión contra Rusia, ejecutado por un Estado no nuclear con el respaldo de un Estado nuclear, sería considerado un ataque conjunto. Esta declaración refuerza que Rusia mantiene su derecho de utilizar armas nucleares si enfrenta agresiones convencionales que pongan en peligro su soberanía o territorio.
Entre las condiciones específicas para el uso de armas nucleares se incluyen:
- Información fidedigna sobre un lanzamiento de misiles balísticos hacia Rusia o sus aliados.
- Uso enemigo de armas nucleares o de destrucción masiva contra Rusia o sus aliados.
- Ataques a instalaciones estatales críticas rusas que comprometan su capacidad de respuesta.
- Agresiones con armas convencionales que amenacen la soberanía o la integridad territorial de Rusia y/o Bielorrusia.
- Detección de un ataque masivo aeroespacial cruzando las fronteras de Rusia.
La postura actualizada de Rusia subraya las tensiones geopolíticas y refuerza la importancia de un análisis meticuloso tanto dentro como fuera del país sobre las nuevas directrices de su doctrina nuclear, con un impacto considerable en las relaciones internacionales y la estabilidad global.

