
El verano extremo de 2026 dejó un saldo económico devastador en Alemania, con pérdidas estimadas entre 36 y 42 mil millones de euros, lo que equivale a casi un uno por ciento de su producción económica anual.
Así lo revela un informe de la organización ecologista Greenpeace difundido por el portal Down to Earth, que pone de relieve el impacto financiero de la crisis climática a pesar de la inacción y el bloqueo institucional que persiste en la esfera política frente al fenómeno.
Las estimaciones demuestran que los efectos combinados de las altas temperaturas y la sequía prolongada desestabilizan sectores clave del país europeo. Las autoridades y los analistas económicos advierten que estos números reflejan una vulnerabilidad estructural que se agrava año tras año ante la falta de medidas de adaptación efectivas.
La economía de la salud afrontó una factura estimada en 6,9 mil millones de euros por el impacto directo del clima extremo en la mortalidad y el agravamiento de dolencias cardiovasculares, respiratorias y metabólicas.
La presión sobre los hospitales incrementó los costos de atención de emergencia en más de 1.500 millones de euros, evidenciando el desgaste del personal médico y la infraestructura asistencial.
En paralelo, la sequía y los incendios forestales destruyeron activos en la silvicultura por un valor de hasta 7,5 mil millones de euros. Por su parte, las pérdidas acumuladas en el sector agrícola ascendieron a 3,4 mil millones de euros debido al desplome de las cosechas en varias regiones del país, donde las semanas sin precipitaciones comprometieron gravemente la producción local.
T/Telesur

