
La llegada irregular de casi 80.000 migrantes a Ceuta desde el 30 de julio mantiene bajo alta tensión la política española, incluso durante el periodo vacacional.
El presidente ceutí, Juan Jesús Vivas (PP), identificó sus críticas al Ejecutivo central tras reunirse con Pedro Sánchez, varios ministros y el rey Felipe VI, quien anunció una próxima visita a la ciudad autónoma. Desde el Gobierno, la ministra Elma Saiz defiende que existe un contacto permanente y enfatiza que la respuesta a la contingencia depende ineludiblemente de la colaboración interadministrativa.
Paralelamente, la Unión Europea, a través del portavoz Markus Lammert, remarcó la exigencia de devolver a Marruecos a todas las personas ingresadas ilegalmente, incluidos los menores.
Para hacer frente a la saturación, el Ministerio de Juventud e Infancia coordina el traslado urgente a la Península de 500 niñas migrantes mediante un plan que incluye un real decreto-ley para fijar una acogida vinculante por parte de las Comunidades Autónomas. Mientras la ministra de Defensa, Margarita Robles, reafirmó contundentemente la soberanía sobre Ceuta y Melilla, analistas y expertos atribuyen la llegada masiva de 72.000 personas en un solo día a la pasividad marroquí.
En este contexto, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, realiza su segunda visita a Ceuta para consolidar la ofensiva de la oposición contra la gestión migratoria de Sánchez.
T/Telesur

