El terror psicológico contemporáneo encuentra en la culpa, el trauma y las expectativas sociales sus terrenos más fértiles, a partir de este 13 de agosto, con el estreno de Engendro. La esperada producción de terror y fantasía dirigida por la cineasta finlandesa Hanna Bergholm, que marca con este título su solvente debut en largometrajes en idioma inglés, a partir de un guion coescrito junto a Ilja Rautsi.

La premisa arranca con una aparente búsqueda de tranquilidad: una pareja decide mudarse a una remota vivienda rodeada por la inmensidad del bosque. Sin embargo, tras el nacimiento de su primogénito, el aislamiento y el cansancio dan paso a una grieta destructiva. La madre comienza a sospechar, con un terror visceral y creciente, que la criatura que sostiene en brazos esconde una naturaleza sobrenatural y verdaderamente monstruosa.

Más allá de sus efectivos códigos de género, la gran virtud del relato radica en su subtexto: una metáfora cruda sobre la depresión posparto, los miedos soterrados y los demonios emocionales que pueden asfixiar a una madre primeriza cuando el entorno idealizado se derrumba.

El impacto de la cinta descansa en la solidez de sus interpretaciones principales, Seidi Haarla, encabeza el elenco con una actuación genuina y desgarradora. Haarla logra que el espectador conecte de inmediato con sus angustias, haciendo que cada minuto de su dolor se sienta propio y sofocante. Por otra parte, Rupert Grint encarna al esposo de Saga, el actor británico termina de enterrar al personaje infantil que le dio fama internacional para entregar una caracterización madura, fría y descorazonada que acentúa el desamparo de la protagonista.

T/EU