
Según informó el diario The Guardian, la etapa superior de un cohete Falcon 9 de SpaceX, que llevaba a la deriva en el espacio desde enero del año pasado, chocó este miércoles contra la Luna a una velocidad cercana a los 9.000 kilómetros por hora.
Según las estimaciones, el fragmento, de unas cuatro toneladas, habría impactado con una fuerza equivalente a tres toneladas de TNT, lo que pudo haber levantado una gran nube de polvo y rocas lunares, además de dejar un cráter de unos 18 metros de ancho por 3,7 de profundidad, cerca de los cráteres Einstein y Bell.
Los científicos habían planteado la posibilidad de observar un leve destello tras la colisión, pero los astrofotógrafos aficionados que siguieron el evento con telescopios no detectaron ninguna señal desde la Tierra. La zona del impacto se encontraba cerca del borde occidental de la Luna, una región especialmente difícil de observar desde nuestro planeta.
Telescopios en Estados Unidos buscaban cualquier indicio de la explosión, aunque las imágenes podrían tardar varios días en aparecer. Las sondas que orbitan la Luna enviarán imágenes del área en los próximos días. La etapa del cohete fue utilizada originalmente para enviar dos módulos privados de alunizaje y luego quedó abandonada en una órbita de larga duración. Con el tiempo, esa trayectoria fue alterada por la gravedad y la actividad solar. SpaceX no preveía que terminara impactando contra la Luna, pero cuando se detectó que iba camino a la superficie ya no podía corregirse, puesto que el cohete había agotado todo su combustible.
T/RT